Las recientes modificaciones reglamentadas en la provincia de Buenos Aires buscan acortar tiempos y ordenar los procesos de adopción. Desde el Servicio Local ProdenyA explican cómo impacta la norma en San Nicolás y cuál es el escenario actual para niños y adolescentes que hoy se encuentran bajo el sistema de protección.

De la redacción de EL NORTE
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Pablo Correa, coordinador del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente, ProdenyA, se refirió a los cambios en la Ley de Adopción durante una entrevista con el programa DOTT, de El Norte Stream. Allí explicó que la reglamentación comenzó a tener impacto en el trabajo cotidiano de los servicios locales y los juzgados de familia, con una normativa que apunta a reducir los tiempos de definición y a reforzar la participación del Estado local.
Uno de los aspectos más relevantes es la reducción de los plazos para trabajar la situación de los chicos que ingresan al sistema de protección. “Antes teníamos 180 días para trabajar la situación de un chico y ahora tenemos 90 días”, explicó Correa. El objetivo es evitar prolongar situaciones de indefinición cuando no es posible la revinculación con la familia de origen.
En ese contexto, señaló que “en San Nicolás hay 22 chicos esperando familias, chicos y chicas de diferentes edades”. Además, indicó que “tenemos en instituciones alrededor de 40 chicos”, de los cuales más de la mitad ya atravesaron el plazo máximo previsto anteriormente, mientras que el resto continúa en procesos de trabajo con sus familias para evaluar una posible reintegración.
La nueva ley también redefine el rol de los servicios locales dentro del proceso de adopción. “Antes, cuando poníamos la condición de adoptabilidad, el expediente quedaba en el Juzgado de Familia y nosotros quedábamos en segunda línea. Ahora los servicios locales somos parte activa del proceso”, explicó Correa, quien remarcó que actualmente participan en audiencias y en la selección de los pretensos adoptantes junto a los equipos técnicos judiciales.
Otro eje central es el derecho de los chicos a ser escuchados. “Hoy se escucha al niño y es parte activa del proceso. Hasta no hace tanto tiempo no se escuchaba a los nenes en las adopciones”, recordó el coordinador de ProdenyA. En esa línea, subrayó que “todo se centra en el cuidado y la protección del chico o adolescente” y que el foco dejó de estar puesto en las expectativas de los adultos.
La normativa también contempla que los procesos puedan interrumpirse si alguna de las partes no se siente cómoda. “Pueden ser los mismos postulantes los que deciden no seguir con el vínculo. También los chicos pueden decir ‘no me siento cómodo, no es lo que yo estaba buscando’”, explicó Correa, al tiempo que aclaró que los casos truncos son minoritarios.
Por otro lado, señaló que la adopción de adolescentes continúa siendo uno de los mayores desafíos. “Es más difícil cuando ya tienen una determinada edad. La posibilidad de adoptar un adolescente es algo que todavía tenemos que trabajar como sociedad”, afirmó. Muchos jóvenes permanecen institucionalizados hasta los 18 años y luego deben egresar del sistema. Para acompañar ese momento funciona el programa Autonomía Joven, que “acompaña a los adolescentes hasta los 20 y pico de años” y trabaja en la construcción de herramientas para la vida adulta.
A modo de balance, Correa consideró que el sistema fue mostrando avances en las últimas décadas. “Hace 20 años las distancias legales de la niñez eran malísimas. Hoy el juez de familia está obligado a conocer y escuchar a los chicos”, señaló. Aunque reconoció que persisten dudas y prejuicios, sostuvo que el desafío es seguir mejorando los procesos. En ese camino, afirmó: “Yo soy optimista. Hemos crecido mucho”.

