En medio de despidos, pérdida de empleo registrado y más cuentapropismo, automovilistas nicoleños vuelven a invertir en GNC para reducir el gasto diario del vehículo. Llenar un tubo de 60 litros cuesta cerca de $13.000, contra más de $100.000 que demanda un tanque promedio de nafta súper.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
La instalación de equipos de GNC volvió a crecer en San Nicolás, empujada por la difícil situación económica, las olas de despidos en distintas empresas de la zona y el avance del trabajo por cuenta propia. En ese escenario, Uber comenzó a ocupar un lugar importante como salida laboral para muchas familias que buscan sostener sus ingresos con el uso intensivo del auto.
Según explicaron talleristas consultados por EL NORTE, la demanda repuntó entre noviembre y principios de diciembre, luego de varios meses con niveles bajos de conversiones. La tendencia no aparece con la misma fuerza en todos los establecimientos, aunque varios coinciden en que más automovilistas evalúan pasar de nafta a GNC para achicar el gasto cotidiano.
El fenómeno se sostiene en una cuenta concreta. Un equipo de GNC de quinta generación, con tubo de 60 litros, cuesta en promedio $1.400.000 con instalación incluida por un profesional matriculado ante el Ente Regulador del Gas. La inversión inicial resulta elevada, pero empieza a tener sentido para quienes usan el vehículo muchas horas por día.
En San Nicolás, un tubo de 60 litros permite cargar unos 15 metros cúbicos de GNC. Con el metro cúbico a $850, llenar el tubo cuesta casi $13.000. Esa carga ofrece una autonomía estimada de 150 kilómetros en uso urbano, con un rendimiento aproximado de 10 kilómetros por metro cúbico.
El ahorro frente a la nafta
La diferencia aparece con más claridad al comparar esos valores con la nafta súper. Esta semana, el litro de súper en San Nicolás se ubica en $2.063. Por lo tanto, llenar un tanque promedio de 50 litros cuesta alrededor de $103.000.
Con ese tanque, un vehículo naftero puede recorrer cerca de 500 kilómetros en uso urbano, siempre de acuerdo con estimaciones que varían según el motor, el mantenimiento y la forma de manejo. En términos simples, el gasto por kilómetro queda muy por encima del costo que representa circular con GNC.
En el caso del gas, la carga de casi $13.000 permite recorrer unos 150 kilómetros. Eso deja un costo estimado cercano a $87 por kilómetro. En nafta súper, el gasto aproximado trepa a $206 por kilómetro, tomando como referencia un tanque de 50 litros y una autonomía urbana de 500 kilómetros.
Con esos números, la instalación del equipo conviene principalmente a quienes utilizan el auto de manera intensiva. Allí aparecen los conductores que trabajan con aplicaciones como Uber o Cabify, los repartidores de E-Commerce, los remiseros, básicamente, personas que dependen del vehículo para generar ingresos diarios.
Los talleristas consultados por EL NORTE también marcan una diferencia entre dos conductas de ahorro. Por un lado, están quienes reducen gastos al pasar de nafta premium a súper. Por otro, quienes toman una decisión más profunda y convierten directamente su vehículo naftero a GNC.

Más cuentapropismo y menos empleo registrado
El repunte de la demanda se da en un contexto laboral complejo para el aglomerado San Nicolás-Villa Constitución. Según datos del mercado laboral correspondientes al cuarto trimestre de 2025, difundidos por la consultora Politikon y publicados por EL NORTE, la tasa de cuentapropismo creció 3,6 puntos porcentuales frente al período anterior.
Al mismo tiempo, la masa de trabajadores registrados se contrajo 4,2 puntos. Con ese comportamiento, el aglomerado quedó ubicado como el segundo centro urbano con mayor tasa de trabajadores cuentapropistas del país.
Ese dato ayuda a explicar por qué más automovilistas miran el GNC como una inversión laboral antes que como una simple mejora del vehículo. Para quienes salen a trabajar muchas horas con el auto, el ahorro en combustible puede convertirse en una diferencia central dentro del ingreso mensual.
De todos modos, los talleristas aclaran que la demanda actual todavía no alcanza los niveles de “las mejores épocas”. La inversión inicial sigue funcionando como un filtro para muchos usuarios, especialmente para quienes utilizan el vehículo de manera ocasional o no cuentan con ingresos estables.
Controles obligatorios y medidas de seguridad
Además del costo de instalación, los usuarios deben contemplar los controles obligatorios del sistema. ENARGAS establece que la revisión técnica del equipo completo de GNC debe realizarse una vez por año y que la revisión periódica del cilindro debe hacerse cada cinco años. Esa revisión quinquenal incluye la prueba hidráulica del tubo.
El costo de ese trámite varía según la ciudad, el taller, la cantidad de cilindros y los trabajos incluidos. Como referencia nacional, relevamientos recientes ubicaron la prueba hidráulica con válvula y oblea en valores cercanos a $190.000 por cilindro, mientras que otros talleres publican montos de alrededor de $160.000 por tubo más $60.000 de oblea habilitante. Por ese motivo, el valor final debe consultarse en un taller habilitado al momento de realizar el trámite.
Los usuarios también deben respetar las medidas de seguridad indicadas en las estaciones de carga. El conductor debe detener el motor, no fumar, apagar luces y aparatos eléctricos, y hacer descender a todos los pasajeros mientras dura la carga. Además, no debe solicitar ni permitir una presión mayor a 200 bar.
También se recomienda no modificar el equipo sin la intervención de un técnico habilitado, no dañar ni anular los sistemas de venteo al exterior y no guardar el vehículo durante períodos largos en lugares sin ventilación permanente. Ante olor a gas en el habitáculo, el usuario debe cerrar la válvula manual del cilindro y dirigirse a un taller autorizado para la verificación y reparación.
En caso de accidente, la recomendación es intentar cerrar la válvula del cilindro si la situación lo permite. Si hay fuego, se debe llamar a los bomberos e informar que el vehículo cuenta con equipamiento de GNC.

