Espondiloartritis axial: claves para un diagnóstico temprano

La espondiloartritis axial, una patología que trasciende el dolor de espalda

Paciente con dolor lumbar por espondiloartritis axial

NewsITe

La espondiloartritis axial es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, ubicadas en la unión entre la columna y la pelvis. Provoca dolor, rigidez y limitación en la movilidad, especialmente en la zona lumbar, caderas y glúteos, aunque también puede comprometer otras articulaciones, tendones y ligamentos. Su impacto en la calidad de vida suele ser profundo y muchas veces subestimado.

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Cada primer sábado de mayo se conmemora el Día Mundial de la espondiloartritis axial (EspAax), una fecha destinada a visibilizar esta patología y concientizar sobre la importancia de detectarla a tiempo. Este año, la Federación Internacional de la EspAax (ASIF) impulsó el lema “No solo dolor de espalda”, en alusión a que el cuadro clínico va mucho más allá de una molestia lumbar ocasional.

Además del dolor y la rigidez, las personas con EspAax pueden presentar fatiga intensa, movilidad reducida y manifestaciones extraarticulares. Muchos de estos síntomas son invisibles para el entorno, pero condicionan el descanso nocturno, la actividad laboral y las tareas cotidianas.

Síntomas a tener en cuenta y factores de riesgo

Los especialistas remarcan que los síntomas pueden variar entre pacientes, aunque suelen repetirse algunos patrones característicos:

  • Dolor lumbar persistente durante más de tres meses.
  • Dolor y rigidez que mejoran con el movimiento y empeoran con el reposo, en especial por la noche o al levantarse, con más de 30 minutos de rigidez matinal.
  • Buena respuesta a antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como ibuprofeno, naproxeno o meloxicam.
  • Dolor, rigidez e inflamación en otras articulaciones, así como compromiso de tendones y ligamentos.

“Es muy frecuente que esta condición inicie en adultos jóvenes, menores de 45 años. Cualquier persona con dolor lumbar de tipo inflamatorio, que empeora en reposo y mejora con la actividad, y que se prolonga por más de tres meses, debería consultar a un reumatólogo”, señala la reumatóloga Emilce Schneeberger, del Instituto de Rehabilitación Psicofísica de la Ciudad de Buenos Aires.

La espondiloartritis axial tiene un origen inmunológico y un componente genético relevante. La presencia del marcador HLA-B27 es frecuente en quienes la padecen, aunque su hallazgo no implica necesariamente que la enfermedad se desarrolle. A diferencia de la creencia histórica que la vinculaba casi exclusivamente a los varones, hoy se sabe que afecta por igual a hombres y mujeres.

Diagnóstico precoz y tratamiento para preservar la calidad de vida

El diagnóstico temprano resulta decisivo. Un abordaje adecuado permite controlar la inflamación, frenar el daño estructural en las articulaciones y preservar la funcionalidad. De lo contrario, la inflamación sostenida puede favorecer complicaciones cardiovasculares y otras manifestaciones sistémicas.

Durante años, el retraso diagnóstico promedio superó los siete años desde la aparición de los primeros síntomas. La mayor concientización redujo ese lapso a alrededor de 3,5 años, aunque los expertos sostienen que aún es posible mejorar. Detectar el dolor de espalda con características inflamatorias y derivar al especialista sigue siendo una de las claves.

El tratamiento se plantea en forma escalonada. En una primera etapa se indican antiinflamatorios no esteroides para aliviar el dolor y controlar la inflamación. Si la respuesta no es suficiente, se evalúa el uso de terapias biológicas o fármacos sintéticos dirigidos, que demostraron capacidad para disminuir la actividad de la enfermedad, frenar la progresión radiográfica y mejorar la función y la calidad de vida.

Impacto emocional, laboral y rol del acompañamiento

El efecto de la espondiloartritis axial trasciende lo físico. Estudios citados por asociaciones de pacientes indican que cerca del 64% de quienes la padecen presenta depresión, mientras que alrededor del 75% tiene dificultades para insertarse laboralmente o se ve forzado a dejar su trabajo.

La presidenta de la Asociación Civil Argentina de Personas con Enfermedades Reumáticas (ACAPER), Mariana Cambiasso, remarca que el dolor, la rigidez y la fatiga repercuten directamente en la productividad y en la continuidad laboral, sobre todo en personas jóvenes en plena etapa activa. Muchas veces es necesario cambiar de puesto o adaptar tareas para evitar cargas de peso o posturas prolongadas.

“Al tratarse de una discapacidad invisible, los empleadores y compañeros de trabajo no siempre dimensionan la severidad de los síntomas. A la vez, los pacientes lidian con incertidumbre, temor a perder autonomía y trastornos del ánimo”, advierte Cambiasso.

Desde ACAPER subrayan la importancia del acompañamiento familiar, social y profesional para atravesar el proceso de diagnóstico y tratamiento, y se proponen como nexo entre las recomendaciones médicas y la vida cotidiana de los pacientes en la Argentina.

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