Los operativos se realizaron en el Pacífico oriental y el Caribe. Los mismos, forman parte de una campaña iniciada en septiembre de 2025 para combatir rutas marítimas del narcotráfico.

Once personas murieron este martes tras una serie de ataques ejecutados por fuerzas militares de Estados Unidos contra tres embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas del Pacífico oriental y el Caribe, según información oficial difundida por autoridades estadounidenses.
Los operativos se desarrollaron en dos zonas del Pacífico y una del Caribe. Cuatro personas murieron en una primera lancha interceptada en el Pacífico oriental, otras cuatro en una segunda embarcación de la misma región y tres más en un bote atacado en el Caribe. Las acciones forman parte de una campaña iniciada en septiembre pasado para combatir a grupos identificados por Washington como “narcoterroristas”, presuntamente vinculados al contrabando marítimo en América Latina.
Imágenes difundidas por el Comando Sur de Estados Unidos muestran que, en al menos dos de los operativos, las embarcaciones se encontraban detenidas al momento del ataque, mientras que una tercera navegaba a alta velocidad. En los videos se observa movimiento de personas dentro de los botes minutos antes de ser impactados.
Desde el inicio de la ofensiva, los operativos antidrogas de Estados Unidos dejaron al menos 145 personas fallecidas. De acuerdo con datos oficiales, las fuerzas estadounidenses realizaron más de 40 ataques contra embarcaciones señaladas como parte de corredores habituales del narcotráfico en rutas marítimas del Caribe y el Pacífico.
La campaña es dirigida por el comandante Francis Donovan, quien se encuentra al frente de la Fuerza de Tarea “Lanza del Sur”. El gobierno estadounidense sostiene que los ataques buscan frenar el tráfico de drogas y desarticular grupos armados que, según sus informes, representan una amenaza para la seguridad nacional.
El presidente Donald Trump calificó la situación como un “conflicto armado” contra carteles que operan en América Latina y defendió la continuidad de estas acciones para frenar el flujo de estupefacientes hacia territorio estadounidense.
En paralelo, Estados Unidos incrementó su presencia militar en aguas internacionales mediante el despliegue de buques y aeronaves, con el objetivo de interceptar cargamentos ilegales y bloquear rutas consideradas estratégicas para el crimen organizado. Los operativos tuvieron impacto en zonas cercanas a Venezuela, donde recientemente se reportó la destrucción de otra lancha, lo que elevó el número total de víctimas en la región.
A pesar de los cambios políticos registrados en Venezuela, las operaciones en aguas cercanas al país sudamericano continúan como parte de la estrategia para cortar el suministro de drogas y controlar el tráfico marítimo regional. Además, el despliegue militar estadounidense en el Caribe también es utilizado para reforzar el bloqueo petrolero contra ese país y apoyar la captura de dirigentes políticos acusados de delitos internacionales.
En ese contexto, el portaaviones USS Gerald R. Ford, uno de los principales activos de la flota estadounidense, fue enviado recientemente a Medio Oriente junto a varios destructores, en una maniobra que amplía la presencia global de Estados Unidos y mantiene la presión sobre distintos escenarios de crisis internacional.

