Estados Unidos confiscó en el Caribe el buque cisterna Olina, el tercero en una semana, en el marco de una ofensiva naval destinada a bloquear el transporte de petróleo vinculado a Venezuela y a frenar maniobras de evasión de sanciones.

Estados Unidos confiscó en las primeras horas de este viernes el buque cisterna Olina en el mar Caribe, en el marco de una operación militar y de seguridad orientada a bloquear maniobras petroleras vinculadas a Venezuela. El abordaje se realizó sin incidentes y estuvo a cargo de infantes de marina y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, con apoyo del Departamento de Seguridad Nacional y del portaaviones USS Gerald R. Ford.
La incautación del Olina se convirtió en el tercer procedimiento de este tipo ejecutado por Estados Unidos en el transcurso de la misma semana. La acción se integró a la estrategia de bloqueo naval desplegada por Washington para impedir el traslado de crudo y derivados a través de embarcaciones sancionadas o presuntamente involucradas en circuitos de comercio ilegal.
Según información difundida por Infobae, el operativo se ejecutó al amanecer y no registró resistencia por parte de la tripulación, lo que permitió a las fuerzas estadounidenses tomar control del buque sin enfrentamientos ni daños.
La operación contó además con la participación de otras unidades de la Armada de los Estados Unidos que integran el Grupo Anfibio Listo, entre ellas los buques USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, desplegados para brindar respaldo logístico y militar en toda la zona de interdicción marítima.
Una ofensiva coordinada para reforzar el bloqueo naval
La incautación del Olina se inscribe dentro de la Operación Lanza del Sur, una campaña del Departamento de Guerra de Estados Unidos orientada a combatir el tráfico ilícito en aguas internacionales y a reforzar el control del hemisferio occidental. A través de esta estructura, Washington coordina recursos militares, navales y de inteligencia con distintas agencias civiles.
Autoridades de la misión señalaron que el despliegue buscó enviar una señal directa a las redes que operan en el Caribe y el Atlántico, al advertir que ninguna nave involucrada en actividades ilegales puede considerarse fuera del alcance de la vigilancia estadounidense.
Desde el Comando Sur se difundió un mensaje institucional en el que se afirmó que la acción contra el Olina se realizó con fuerzas conjuntas lanzadas desde el USS Gerald R. Ford y que el operativo estuvo respaldado por plataformas anfibias listas para actuar en toda la región. El comunicado también ratificó que la campaña continuará hasta neutralizar el tráfico considerado ilícito.
Las autoridades estadounidenses reiteraron que estas acciones no solo buscan impedir el traslado de petróleo bajo sanción, sino también preservar la seguridad marítima, limitar el financiamiento de redes ilegales y proteger los intereses estratégicos del país en el Caribe.
Dos petroleros ya habían sido incautados en la misma semana
El procedimiento contra el Olina se sumó a dos operaciones ejecutadas el miércoles, cuando Estados Unidos confiscó otros dos buques que intentaron eludir el bloqueo naval. En ese marco, la Guardia Costera y fuerzas militares interceptaron al Bella 1 y al M/T Sophia, ambos vinculados a maniobras de evasión de las sanciones impuestas a Venezuela.
El Bella 1, que navegaba bajo bandera rusa y actualmente utiliza el nombre Marinera, fue detenido luego de una persecución que se extendió durante dos semanas mientras se dirigía hacia Rusia. La Guardia Costera estadounidense intentó abordarlo en varias oportunidades hasta que la nave finalmente cedió sin oponer resistencia.
El Comando Europeo de Estados Unidos confirmó que el operativo se desarrolló en una zona donde se encontraban buques militares rusos, aunque no se registraron incidentes ni situaciones de hostilidad durante la maniobra.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido también participó en esa interceptación, al facilitar instalaciones y apoyo operativo en la frontera marítima entre el Reino Unido, Islandia y Groenlandia, un punto estratégico para el control de rutas hacia el Atlántico Norte.
La “flota oscura” y las maniobras de evasión
En el caso del M/T Sophia, la Guardia Costera de Estados Unidos lo identificó como parte de la denominada “flota oscura”, un conjunto de embarcaciones que operan sin bandera, ocultan su identidad y realizan actividades consideradas ilícitas en aguas internacionales. Tras su captura en el Caribe, las autoridades estadounidenses comenzaron a escoltarlo hacia territorio norteamericano.
El Comando Sur informó que esta nave quedó bajo custodia como parte de la misma Operación Southern Spear que permitió la incautación del Olina. El objetivo declarado es desarticular las rutas de transporte clandestino y restablecer el control sobre corredores marítimos clave.
De acuerdo con datos recopilados por Infobae, al menos 16 petroleros sancionados intentaron en los últimos meses evadir el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos. Para hacerlo, recurrieron a tácticas como apagar los sistemas de identificación automática, modificar nombres de las embarcaciones o falsear sus trayectos para simular destinos distintos.
Washington considera que estas maniobras buscan sostener el comercio petrolero fuera de los canales autorizados y eludir el régimen de sanciones que pesa sobre Venezuela.
Mensaje político y continuidad de la operación
Con la captura del Olina, el Bella 1 y el M/T Sophia, Estados Unidos consolidó una ofensiva naval que apunta a cerrar el cerco sobre las rutas de exportación clandestina de crudo. Las autoridades militares y civiles coincidieron en que la estrategia continuará activa y que nuevas interceptaciones podrían producirse en los próximos días.
Desde el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional ratificaron que la prioridad es impedir que las redes de transporte ilegal utilicen el Caribe y el Atlántico como corredores seguros, y advirtieron que cualquier buque que intente vulnerar el bloqueo será objeto de operaciones similares.

La campaña de interdicción, respaldada por portaaviones, unidades anfibias y fuerzas conjuntas, se presenta así como uno de los ejes centrales de la política de presión marítima de Estados Unidos sobre Venezuela y sus aliados comerciales.

