Investigan cómo la inteligencia artificial cambia el modo de aprender

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¿Los estudiantes que usan inteligencia artificial realmente dominan mejor estas herramientas que sus profesores? Un estudio encabezado por el docente argentino Gustavo Reinoso, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), aporta una respuesta incómoda: muchos alumnos tienden a sobreestimar sus capacidades y desconocen el impacto que la IA tiene sobre su propia cognición.
La investigación se desarrolló en la Universidad de Drake, en Estados Unidos, donde Reinoso se desempeña desde 2023, y fue publicada en la revista científica Open Journal of Occupational Therapy. El trabajo analizó cómo utilizan la IA estudiantes de Terapia Ocupacional tanto en la cursada universitaria como en sus prácticas clínicas en hospitales y centros de salud.
Según explicó el investigador, la conclusión más contundente es que los estudiantes “no saben muchas veces qué es lo que les está haciendo la inteligencia artificial a su cognición y a su modo de pensar”. Al mismo tiempo, muchos consideran que manejan estas herramientas mejor que sus docentes, aunque varios profesores ya desarrollan aplicaciones y recursos basados en IA para la enseñanza.
Tres dimensiones clave del uso de la inteligencia artificial
Para llevar adelante el estudio, Reinoso y su equipo diseñaron tres escalas de medición que permitieron relevar tanto los usos prácticos como las implicancias éticas y la relación entre alumnos y profesores frente a la IA.
- Eficiencia y adaptabilidad: se evaluó cómo y para qué emplean los estudiantes la IA, en especial para estudiar más rápido, resumir bibliografía extensa y organizar grandes volúmenes de información.
- Implicancias éticas: se indagó si los alumnos se preguntan, por ejemplo, si usar IA en exámenes en línea constituye una forma de hacer trampa, y cómo perciben la integridad académica en este nuevo escenario.
- Brecha estudiantes-docentes: se examinó la diferencia de percepción y de uso entre quienes aprenden y quienes enseñan, y hasta qué punto los alumnos subestiman el conocimiento de los profesores sobre estas tecnologías.
Reinoso remarcó que la IA se usa “muchísimo más” de lo que imaginan muchos docentes. Sin embargo, alertó que esa utilización intensiva no siempre viene acompañada de una reflexión crítica sobre los sesgos de la información generada, la calidad de las fuentes y el efecto que puede tener delegar tareas cognitivas complejas en un sistema automatizado.
¿La IA debilita las capacidades cognitivas de los estudiantes?
En el ámbito de la educación superior persiste una fuerte discusión. Algunos sectores se resisten a incorporar estas herramientas por temor a la copia o al reemplazo del esfuerzo intelectual. Otros, como Reinoso, sostienen que la IA ya forma parte del pensamiento humano y que la clave está en aprender a usarla de manera responsable y estimulando el juicio crítico.
El interrogante central es si los estudiantes pierden capacidades cognitivas cuando delegan en la IA la lectura, síntesis y comparación de materiales educativos. A eso se suma la preocupación por los sesgos: qué información selecciona el sistema, qué omite y cómo puede influir en la formación académica cuando se la acepta sin verificación ni contraste con fuentes científicas.
“Pensar que los estudiantes no van a utilizar inteligencia artificial es una fantasía nuestra. La discusión es cómo podemos usarla profesores y estudiantes para que sea eficiente y no nos altere la cognición”, advirtió Reinoso.
La investigación abre la puerta a un debate impostergable en universidades argentinas y del mundo: no se trata de prohibir la IA, sino de integrarla al proceso educativo con reglas claras, formación específica y una mirada crítica que proteja la calidad del aprendizaje y la ética académica.

