Europa avanza en la calidad del aire, pero persisten riesgos para la salud

NewsITe
La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), con sede en Copenhague, confirmó que Europa logró avances significativos en la reducción de la contaminación del aire. Sin embargo, advirtió que estos progresos todavía no son suficientes para cumplir con los objetivos más estrictos fijados para 2030 ni con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente en lo referido al ozono troposférico.
Según el “Informe sobre el estado de la calidad del aire 2026”, basado en datos de 2024 y 2025, la mayoría de las estaciones de monitoreo del continente cumple con los estándares actuales de la Unión Europea (UE) para contaminantes clave como las partículas finas (PM2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO2). No obstante, entre un 10 % y un 20 % de los puntos de medición aún registra niveles por encima de los límites legales, particularmente en el caso del material particulado grueso (PM10), el ozono a nivel del suelo (O3) y el benzo(a)pireno (BaP), un compuesto cancerígeno asociado a la combustión incompleta.
El informe, difundido por la agencia Xinhua y retomado por Noticias Argentinas, compara los niveles de contaminación con tres referencias: las normas hoy vigentes en la UE, los objetivos que entrarán en vigor en 2030 y las directrices, todavía más exigentes, de la OMS. Aun donde se observan mejoras sostenidas, la calidad del aire en buena parte de Europa continúa superando los umbrales recomendados por el organismo sanitario internacional.
Un problema ambiental que sigue siendo sanitario y económico
La AEMA subrayó que la contaminación atmosférica sigue siendo el principal riesgo ambiental para la salud de la población europea. Se estima que más del 90 % de las personas que viven en el continente está expuesta a concentraciones de contaminantes superiores a las sugeridas por la OMS, sobre todo en grandes áreas urbanas e industriales. Esto se traduce en un aumento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, internaciones y muertes prematuras.
Entre los contaminantes que más preocupan se destaca el ozono troposférico, o de nivel del suelo. Este gas no se emite directamente, sino que se forma a través de reacciones fotoquímicas entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles bajo la acción de la luz solar. Por su dinámica compleja y su capacidad de desplazarse a grandes distancias, es más difícil de controlar que otros contaminantes clásicos vinculados al tránsito o a la industria.
El impacto del cambio climático y las obligaciones hacia 2030
La AEMA advirtió que el cambio climático podría agravar el problema del ozono en Europa. El aumento de la frecuencia y la intensidad de las olas de calor crea condiciones más favorables para la formación de este contaminante y prolonga los episodios de mala calidad del aire, en particular durante el verano. De acuerdo con estimaciones del organismo, el ozono está asociado a unas 63.000 muertes anuales en la Unión Europea.
- Pérdidas económicas de miles de millones de euros cada año, incluyendo reducción de la productividad laboral y mayores costos sanitarios.
- Daños sobre cultivos y ecosistemas, con caídas en los rendimientos agrícolas por la exposición prolongada al ozono.
“La contaminación por ozono no reconoce fronteras, por lo que se necesitan medidas coordinadas a nivel nacional, europeo e internacional”, remarcó la Agencia Europea de Medio Ambiente al presentar su informe.
En línea con la normativa revisada de la UE, los Estados miembros deberán reforzar sus políticas de control de emisiones para alcanzar los estándares de calidad del aire más estrictos que regirán a partir de 2030. Entre las medidas esperadas se encuentran una mayor regulación del transporte y la industria, el impulso a las energías renovables y la cooperación regional para abordar un problema que, como subraya la AEMA, continúa siendo uno de los principales desafíos ambientales y de salud pública del continente.

