Exhumaciones en Comodoro por el caso de desaparición forzada

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El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lleva adelante una serie de exhumaciones de cuerpos enterrados como NN en el Cementerio Oeste de Comodoro Rivadavia, en el marco de la causa por la desaparición forzada de Iván Eladio Torres, joven visto por última vez en octubre de 2003 tras un control policial. Las tareas, supervisadas por la Justicia federal, buscan establecer si alguno de los restos sin identificar pertenece al joven chubutense.
Las diligencias comenzaron el lunes 11 de mayo y se concentran en sepulturas previamente seleccionadas a partir de una pesquisa documental y administrativa que permitió determinar qué cuerpos fueron inhumados como NN en fechas cercanas a la desaparición de Torres. Hasta el momento, se exhumaron al menos ocho cadáveres, que serán sometidos a peritajes antropológicos y genéticos.
El juez federal Claudio Marcelo Vázquez, a cargo de la investigación, señaló que el operativo seguirá durante varios días. “Este lunes se hicieron cuatro, hoy (martes) otros cuatro y se va a seguir avanzando hasta el día viernes. Hay una cantidad ya determinada de tumbas que se van a exhumar. Serán otras cuatro o cinco”, precisó el magistrado al dialogar con la prensa local.
Operativo forense y antecedentes del caso
Vázquez remarcó que las exhumaciones no se realizan al azar, sino a partir de un trabajo conjunto entre el juzgado, los preventores y el EAAF. “Son tumbas determinadas previamente, trabajadas con los preventores y antropología forense. Estamos obteniendo las muestras para cotejarlas con los datos genéticos”, indicó. Cada procedimiento incluye la apertura de la sepultura, la toma de muestras óseas y la recolección de elementos personales que puedan aportar información a las pericias.
Según consignó el medio local ADN Sur, antes de iniciar los trabajos en el cementerio se llevó adelante una investigación administrativa para ubicar los registros de inhumación de personas no identificadas en el período cercano a la desaparición de Torres. El objetivo es descartar o confirmar que alguno de esos cuerpos pertenezca al joven.
Durante las tareas en el cementerio participa María Millacura, madre de Iván, quien mantiene una postura crítica respecto de esta nueva línea de trabajo. Conmovida y desconfiada, rechazó la hipótesis de que su hijo pueda encontrarse entre los cuerpos exhumados y afirmó: “Ahora vienen con esa payasada, esa tontera, da náuseas”. Su presencia pone en primer plano el componente humano de una causa que lleva más de dos décadas sin respuestas definitivas.
- Iván Torres fue visto con vida por última vez tras un operativo policial en octubre de 2003.
- La investigación acreditó que estuvo detenido en la Seccional Primera de Comodoro Rivadavia y fue víctima de apremios ilegales.
- Dos juicios penales derivaron en condenas a ex policías involucrados en los hechos.
- El EAAF interviene para aportar análisis científicos independientes y cotejos genéticos.
Condena internacional y obligación de investigar
El caso adquirió relevancia internacional en 2011, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por la desaparición forzada de Iván Torres. En ese fallo, el tribunal regional ordenó al país adoptar medidas de reparación integral, entre ellas profundizar la investigación, garantizar la búsqueda efectiva y combatir la impunidad en hechos de violencia institucional.
Las exhumaciones que hoy se desarrollan en Comodoro Rivadavia se inscriben en ese mandato internacional y en la obligación del Estado de agotar todas las instancias posibles para esclarecer lo ocurrido con el joven. Aunque no se descarta que los resultados sean negativos, las tareas permiten avanzar en la identificación de personas enterradas como NN y actualizar los registros forenses, un reclamo histórico de organismos de derechos humanos.
“Estamos obteniendo las muestras para cotejarlas con los datos genéticos”, subrayó el juez federal Claudio Marcelo Vázquez, al explicar el alcance del operativo forense en el Cementerio Oeste.
Mientras se aguardan los resultados de los estudios de laboratorio, la familia de Iván y las organizaciones que acompañan el caso insisten en que la clave sigue estando en la reconstrucción de lo ocurrido dentro y fuera de la comisaría donde el joven fue visto con vida por última vez. Las exhumaciones, remarcan, son un paso más en una causa emblemática sobre violencia institucional y desaparición forzada en democracia.

