Nunca dejaron de existir, pero en tiempos de crisis económica extrema se potencian. Las ferias barriales se extienden en zona norte y sur posibilitando acceder a bienes y productos que las familias de bajos ingresos no podrían adquirir en el mercado formal. También crecen los espacios de trueque, donde las personas intercambian ropa por alimentos. Triste postal de una Argentina que duele.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
La crítica situación económica que atraviesan –fundamentalmente– las familias de ingresos bajos obliga a buscar alternativas a la hora de acceder a bienes y productos que, por el desmadrado escenario inflacionario, resultan imposibles de adquirir en comercios del centro de la ciudad.
No es nuevo que en zona norte, aunque también en el sur de la ciudad, se instalen ferias donde comprar indumentaria o alimentos. Espacios en los cuales no solo funciona el comercio con dinero de curso legal, sino, además, puntos de trueque. Es decir, dar una cosa y recibir otra a cambio. El trueque es la forma más primitiva de comercio.
“Hace cinco años que organizamos esta feria”, cuenta Norma, presidenta de la comisión vecinal de barrio Suizo, uno de los tantos lugares de zona norte en los que gente de recursos escasos se da cita para adquirir productos de precios accesibles.
La feria funciona en la plaza del barrio, los martes y viernes a partir de las 14:30. “Aquí pueden venir todos los que quieran vender o comprar. Nosotros prestamos los tablones para exhibir la mercadería, como también bancos y sillas. Cada uno vende lo que quiere, y al precio que quiera. Nosotros no cobramos nada, porque la idea es ayudar a las familias a que puedan ganarse un dinero”, explica Norma.
Ferias similares funcionan en barrio Alto Verde y San Jorge, coordinadas por Carmen y Teresa, respectivamente.
En pandemia, tiempos en el que el encierro obligatorio impedía estas reuniones, las ferias funcionaban por grupos de WhatsApp. “Aquí vienen familias enteras a vender o a comprar. La mayoría participa desde el inicio de la feria, aunque también se han sumado otras familias”. La mayoría de las personas que están al frente de los puestos son mujeres, en muchos casos acompañadas de sus hijos.
La mayoría de las personas que están al frente de los puestos son mujeres, en muchos casos acompañadas de sus hijos.
Algunas de las familias puesteras que «fundaron» la feria de barrio Suizo se sumaron ahora a la de barrio Alto Verde. “Aquí la gente vende zapatillas, libros de cuentos, pavas, ollas, de todo”, relata Carmen, puestera en Suizo y Alto Verde. “También hago una rifa entre la gente, para que se vayan contentas si les toca ganar. Todo lo hacemos de corazón”, sigue la coordinadora de la feria de barrio Alto Verde.
“Cada uno vende lo que quiere, y al precio que quiera. Nosotros no cobramos nada, porque la idea es ayudar a las familias a que puedan ganarse un dinero”.
NORMA, DE Bº SUIZO
Ropa por alimentos
En estas ferias también funciona el trueque, modalidad símbolo de un país donde la pobreza derrama (no importa en qué gobierno) sobre vastos sectores de la población. Se troca “ropa por alimentos”, cuenta Carmen. “Zapatos por arroz, o bien, prendas por otras prendas. Es triste, pero también es una realidad”, agrega.
“Hay gente que cambia ropa por alimentos. Zapatos por arroz, o bien, prendas por otras prendas. Es triste, pero también es una realidad”.
CARMEN, DE Bº ALTO VERDE
La feria de barrio Alto Verde funciona lunes de 14:00 a 16:00, en calle Viamonte 755. “Invitamos a todas las familias que quieran sumarse para vender o comprar. No cobramos un peso. Lo hacemos únicamente para que las mujeres puedan ganarse su dinero trabajando honestamente, y para que las familias puedan comprar mercaderías o ropa que en otro lugar no podrían comprar”, explica Carmen.

