Su aparición impulsó la digitalización de las operaciones. El open finance es la próxima milla, pero sigue atado a lo que pase con la macro.

De una tímida aparición a mediados de la década de 2010 a la adopción masiva: las billeteras virtuales están hoy en día presentes en casi el 100% de los hogares de la Argentina y han cambiado la relación con el dinero, que cada vez se vuelve más digital.
La penetración de las fintech en la vida diaria de los argentinos se dio en forma gradual, aunque el crecimiento que estas alcanzaron fue exponencial. Según datos de Coelsa, en la actualidad las personas tienen en promedio ocho cuentas financieras: cuatro asociadas a un banco, ya sea “tradicional” o virtual, y otras cuatro vinculadas a una billetera digital.
Varios elementos confluyeron para que esto ocurra: la disponibilidad de la tecnología, la masivización de los teléfonos inteligentes y un cambio de regulaciones del Banco Central respecto a los pagos, que hicieron que las fintech crecieran como jugador relevante dentro del sistema financiero.
“Prácticamente nadie no tiene acceso a una cuenta, sea CBU o CVU. Hoy movemos la plata de manera instantánea, gratis y totalmente interoperable entre cuentas”, señaló Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Fintech, agrupación que surgió con 13 socios en 2016 y ya tiene más de 400 empresas, con jugadores clave como Mercado Pago, Ualá, las aplicaciones cripto Lemon y Bitso, y Personal Pay como algunos de los miembros de su directorio.
En la última década se dieron pasos regulatorios clave para alcanzar este nivel: el Banco Central creó los “alias”, que permiten la transferencia inmediata entre cuentas bancarias y no bancarias, aparecieron los pagos QR y el organismo avanzó con el sector para que sean “interoperables”.
La pandemia aceleró la digitalización: millones de personas abrieron cuentas virtuales por primera vez. “Es más que un reemplazo del efectivo, se trata de nuevos hábitos financieros digitales, cada vez más cotidianos, simples y confiables”, remarcaron en Coelsa.
La compañía reportó también el crecimiento de los pagos con QR interoperable, que aumentaron un 93,34% en volumen (en términos interanuales), consolidando este mecanismo como uno de los preferidos para compras cotidianas.
El siguiente paso: open finance
A principios de este año, el presidente del Banco Central adelantó que el siguiente escalón será la llegada del open finance, una desregulación del sistema financiero actual que puede traducirse en mayor oferta crediticia para bancos y empresas. Consiste en la “apertura” de los datos bancarios y económicos y ya es usado en otros países como Reino Unido, Australia y Brasil.
Para Biocca, las finanzas abiertas pueden ser una herramienta clave para ampliar el crédito. “Se trata de romper compartimentos estancos de información y que el usuario, mediante su consentimiento, pueda invocarlos para construir mejores legajos crediticios”, explicó.
Crédito: la materia pendiente
Para Biocca, el sector fintech, al igual que el sistema financiero en general, tiene como gran pendiente aumentar el nivel de crédito para que las familias y las empresas puedan financiar su crecimiento. “Si fuera un boletín, crédito es la materia que tenemos reprobada”, reconoció Bicoca.
“Necesitamos cuadruplicar ese número para ponernos a tono con nuestros vecinos razonables. No hablo de Chile, que tiene un ratio de 120%, pero Paraguay o Uruguay están mucho más arriba”, señaló.
La macroeconomía juega un rol determinante: “Ahí hay una influencia mucho más grande de la macro y de los vaivenes que tenemos. Si estás ofreciendo crédito, estás expuesto a las tasas, la inflación y la capacidad de repago”, anticipó Biocca.
Este año, la CNV presentó la posibilidad de “tokenizar” activos de la vida real como una forma de canalizar el ahorro hacia el crédito mediante la digitalización. Para Biocca, esta decisión puede acelerar el proceso de expansión crediticia en los próximos años. “La tokenización puede dotar de transaccionalidad activos que hoy son garantías pasivas, ayudando a dinamizar algo que hoy está quieto por factores macro y por no haber desarrollado ese músculo”, remarcó.
“No tenemos que ser Suecia, pero si las variables macro se mantienen, las condiciones están dadas”, señaló Biocca, aunque anticipó que lograr este hito requerirá no solo estabilidad macroeconómica, sino también un cambio cultural. “No tenemos la concepción estadounidense del ‘credit score’ y cómo mejorarlo. Hoy la información es más bien por la negativa. Eso es parte de un cambio cultural que ya empezó”, concluyó.
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