Demoras y fallas en el tren Rosario–Buenos Aires: un servicio cada vez más problemático para los nicoleños

El servicio Rosario–Buenos Aires, con parada en San Nicolás, sufrió la rotura de cuatro locomotoras durante el viaje. A las demoras se suma que actualmente la formación finaliza en Colegiales, lo que obliga a los pasajeros a combinar para llegar al centro porteño.

De la redacción de EL NORTE
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El tren Rosario–Buenos Aires, que tiene parada en San Nicolás y es utilizado por vecinos de la ciudad para viajar hacia la Capital Federal, volvió a quedar en el centro de las críticas tras un viaje que se extendió a 13 horas por fallas técnicas durante el recorrido.

Según informó Marino Antenore, representante de la Asociación Amigos del Riel, durante el trayecto se rompieron cuatro locomotoras de manera sucesiva. La situación obligó a detener la formación en reiteradas oportunidades y provocó una demora muy por encima de los tiempos habituales.

El impacto no es aislado. Tal como viene informando EL NORTE, el servicio arrastra problemas desde hace meses, con demoras recurrentes y cancelaciones que afectan especialmente a los pasajeros de localidades intermedias como San Nicolás.

En ese contexto, el episodio reciente aparece como un nuevo punto crítico dentro de un deterioro que ya era sostenido. En informes anteriores, se registraron retrasos de hasta tres horas y viajes que superaron ampliamente los tiempos previstos, en un servicio que dejó de ser confiable para quienes dependen de él.

Además, desde este mismo medio se advirtió que la situación del sistema ferroviario de larga distancia es “muy grave”, con cancelaciones espontáneas y fallas reiteradas en locomotoras que afectan directamente a los nicoleños.

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A este escenario se suma un cambio clave en el recorrido: actualmente, el tren ya no llega a Retiro y finaliza en Colegiales, lo que obliga a los pasajeros a completar el viaje mediante otros medios de transporte. Esto agrava aún más la experiencia de los usuarios de San Nicolás, que deben sumar trasbordos a un servicio cada vez más inestable.

Antenore también comparó la situación actual con etapas anteriores, en las que el trayecto podía realizarse en menos tiempo. Según explicó, los servicios expresos llegaban a cubrir el recorrido en unas cinco horas y media, mientras que un viaje regular demandaba cerca de seis horas y media. En los últimos meses, ese tiempo se había elevado a alrededor de siete horas y media, hasta alcanzar las 13 horas en el episodio más reciente.

Durante el viaje, los pasajeros permanecieron largas horas a bordo, con múltiples detenciones a lo largo del recorrido. No obstante, desde la organización señalaron que el funcionamiento del vagón generador permitió mantener activos los sistemas eléctricos, como el aire acondicionado.

El cuadro actual combina fallas técnicas, demoras cada vez más extensas y cambios en el recorrido, en un servicio que resulta clave para San Nicolás pero que, según advierten usuarios y especialistas, atraviesa uno de sus momentos más críticos.

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