Gianinna Maradona exige que el entorno de Diego sea juzgado.

Gianinna Maradona volvió a apuntar contra el entorno que rodeó a su padre en los últimos meses de vida y reclamó que los abogados Matías Morla y Víctor Stinfale, Vanesa Morla y el ex asistente personal de Diego Armando Maradona, Maximiliano Pomargo, sean investigados y juzgados por la muerte del Diez. A casi cinco años y medio del fallecimiento del ídolo, la hija menor de Claudia Villafañe aseguró que atraviesa el segundo juicio con “una tristeza absoluta”, pero con la firme decisión de sostener su pedido de justicia.
En diálogo con distintos medios, entre ellos la Agencia Noticias Argentinas, la diseñadora de 36 años relató cómo vive este nuevo debate oral luego de la nulidad del primero, que quedó envuelto en polémica por un documental sobre la ex jueza Julieta Makintach. “Uno nunca está preparado para afrontar estas cosas. Me sentí un poco más segura cuando me senté a declarar porque ya sabía cómo era el manejo”, dijo, en referencia a la dinámica judicial y al impacto emocional de volver a enfrentarse a los acusados.
Gianinna remarcó que, aunque ella y su familia reclamen justicia, son conscientes de que su padre “nunca va a volver”, algo que agrava el dolor: “Nos atraviesa a Dalma, a mis hermanos y a mí el hecho de tener que ir ahí, compartir un mismo lugar y verles la cara a esa gente. Es una revictimización constante, donde se practica mucho la paciencia y el respeto”. Para la joven, los siete imputados tienen responsabilidad en el deceso del astro porque “cada uno debía hacer su trabajo” y, sin embargo, “no le prestaron la atención básica” que necesitaba.
Críticas a los médicos y al esquema de atención
La hija del campeón del mundo cargó especialmente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, a quien señaló como figura central del equipo médico. Recordó que él fue presentado como el “médico de cabecera” de Maradona y el responsable de la operación por el hematoma subdural en la Clínica Olivos, pero que hoy intenta despegarse de ese rol. “Él decía que no era el médico de Maradona, pero recibía un sueldo. ¿Hacías caridad nomás?”, cuestionó.
Gianinna también mencionó a la psiquiatra Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz, al remarcar que “todos son responsables, algunos con mayor grado que otros”, porque integraban un esquema de atención que no funcionó. Criticó la estrategia defensiva de Luque, que difundió audios y presentaciones para relativizar las acusaciones, y sostuvo que intenta ubicarse en un lugar que “no le corresponde” y que “no puede modificar lo que hizo ni lo que dejó de hacer”.
En la misma línea, cuestionó a los enfermeros que trabajaban en la internación domiciliaria en la casa de Tigre. Según su testimonio, omitieron controles básicos como la toma de signos vitales. “Yo no soy médica, soy diseñadora, pero si hay una máquina que no sé usar, me voy a retirar antes de romperla”, graficó, para remarcar que el personal de salud debió actuar con mayor profesionalismo frente al delicado cuadro de Maradona.
Morla, Stinfale y el negocio alrededor de Diego
Uno de los tramos más duros de su declaración estuvo dirigido a Matías Morla. Gianinna lo definió como quien “manejaba los hilos” y el “jefe de la banda”, y se preguntó por qué aparece en tantos audios y conversaciones vinculados a la vida cotidiana de su padre. Recordó que fue Morla quien se quedó con las marcas comerciales y los derechos de imagen del Diez a través de la firma Sattvica S.A., aprovechando –según su visión– el poder que concentraba sobre el entorno del astro.
También señaló a Maximiliano Pomargo, cuñado de Morla y hombre de extrema confianza de Diego en sus últimos años. Para la joven, su rol era clave, pero sus mensajes revelan que lo único que le interesaba era “la plata”. Contó que Pomargo llegó a grabar reuniones en la Clínica Olivos y que, junto con Luque, presionó para la externación hacia la casa de Tigre, en el marco de una internación domiciliaria que hoy está bajo la lupa judicial.
En ese contexto, sumó a la lista de personas que deberían estar acusadas al abogado Víctor Stinfale, al kinesiólogo Nicolás Taffarel y a un primo suyo, Jonathan Espósito. De este último dijo que le había prometido que mientras estuviera cerca de Diego “no le iba a pasar nada”, pero luego se enteró de que cobraba un sueldo vinculado a su tarea en el entorno del ex capitán de la Selección argentina.
Un “plan de fondo” y el impacto familiar
Gianinna sostuvo que detrás del caótico final de Maradona hubo un “plan de fondo” impulsado por alguien que daba órdenes y marcaba la “bajada de línea” al resto. Aunque admitió no comprender del todo el objetivo, insistió en que las decisiones se tomaron priorizando los negocios por encima de la salud del ex futbolista. Como ejemplo, mencionó que no se optó por una internación en un neuropsiquiátrico, donde se habría puesto en riesgo la estructura económica que manejaba Morla.
También recordó que en Benavídez no había la aparatología médica adecuada y que la casa elegida no cumplía con condiciones mínimas, algo que intentó revertir proponiendo llevarlo a su propio hogar. A su vez, cuestionó la exposición de Diego en su cumpleaños número 60, cuando fue llevado a la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata en pleno deterioro de su salud, producto –según dijo– de compromisos contractuales.
En el plano más íntimo, describió el dolor que implica atravesar el juicio sin la presencia de su padre y el impacto en su hijo Benjamín, nieto muy querido por Maradona. Recordó que Diego le había prometido regalarle su primer auto y que con él tuvo gestos que no había tenido con sus hijas. “Es un dolor intransferible”, resumió. Aun así, aseguró que siente la presencia de su padre en pequeños signos cotidianos, como canciones que aparecen en la radio en momentos de angustia y que le dan fuerzas para seguir adelante con el reclamo de justicia.

