Gobernadores peronistas: reelecciones, sucesiones y pulseada con la Corte

El peronismo redefine su mapa de poder rumbo a 2027

Gobernadores peronistas analizan reelecciones y sucesiones

NewsITe

Las elecciones de 2027 ya empezaron a ordenarse en las provincias y, dentro del peronismo, los gobernadores enfrentan un tablero complejo de reelecciones, límites constitucionales y sucesiones internas. Con la mayoría de los comicios locales desdoblados y ya lejanos en el calendario, aflora una nueva disputa: quiénes podrán seguir en el poder y quiénes deberán allanarle el camino a nuevos liderazgos, en un escenario atravesado por la tensión con la Corte Suprema y el avance de Javier Milei.

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En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof es el caso más emblemático. Sin posibilidad de un tercer mandato, concentra su estrategia en proyectarse como presidenciable para 2027, primero dentro del peronismo y, eventualmente, como cabeza de un frente más amplio contra el oficialismo libertario. Mientras tanto, comienza una silenciosa carrera para definir a su sucesor, sin nombres bendecidos pero con varios dirigentes en movimiento.

Entre los aspirantes que orbitan cerca del gobernador aparecen el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, y los jefes comunales Mariel Fernández (Moreno) y Federico Achával (Pilar. Kicillof busca caminar políticamente junto a todos ellos y dejar que las encuestas y el clima social definan quién llegará mejor posicionado a 2027.

En paralelo, se mencionan figuras de peso del kirchnerismo, como Mayra Mendoza, Eduardo “Wado” de Pedro, Máximo Kirchner y Sergio Massa, aunque en La Plata remarcan que el deseo del gobernador es que su reemplazo asegure continuidad a su modelo de gestión. En el conurbano se consolida una idea compartida: el próximo candidato a gobernador debería ser bonaerense de origen, luego de cuatro mandatos consecutivos encabezados por dirigentes nacidos en la Ciudad de Buenos Aires.

Reelecciones condicionadas y la sombra de la Corte Suprema

En varias provincias peronistas, el límite constitucional a las reelecciones obliga a construir sucesores. En La Pampa, Sergio Ziliotto no puede competir nuevamente y ya suenan tres nombres: el senador Daniel “Pali” Bensusán, el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, y la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, identificada con el exgobernador Carlos Verna. El objetivo del mandatario es evitar una interna que fracture al PJ pampeano y, en su horizonte personal, aparece la posibilidad de una banca en el Senado.

En La Rioja, Ricardo Quintela también está impedido de ir por otro mandato y se mueve para ordenar un recambio que le plante cara al avance libertario, encarnado en Martín y Lule Menem. La senadora Florencia López asoma como figura competitiva, mientras que la vicegobernadora Teresita Madera y la diputada provincial Gabriela Pedrali requieren el aval del actual gobernador para consolidar sus aspiraciones.

Hay otros casos donde la disputa promete dirimirse en los tribunales. En Tucumán, Osvaldo Jaldo pretende ser reelecto en 2027. Sus allegados sostienen que el período en el que quedó a cargo de la gobernación, mientras Juan Manzur fue jefe de Gabinete nacional, no debe computarse como mandato completo. Sin embargo, el antecedente de 2023 pesa: la Corte Suprema bajó entonces la candidatura de Manzur y, en paralelo, impidió un nuevo intento reeleccionista de Sergio Uñac en San Juan.

Reformas constitucionales y la carrera por un mandato más

Catamarca, Formosa, Salta y Tierra del Fuego exhiben otro fenómeno: reformas constitucionales y cláusulas transitorias que, según su interpretación, pueden habilitar un ciclo adicional de poder para los gobernadores peronistas.

  • En Catamarca, una reforma de 2023 permite a Raúl Jalil ir por un nuevo período al considerar su mandato en curso como el primero posterior al cambio normativo. Como eventual sucesor aparece el intendente capitalino Gustavo Saadi, en el marco de un posible acuerdo con Lucía Corpacci.
  • En Formosa, la eliminación de la reelección indefinida no impide que Gildo Insfrán vuelva a presentarse. La redacción de la reforma habilita a tomar su mandato actual como el primero tras el cambio, por lo que el histórico dirigente justicialista conserva margen para otro turno.
  • En Salta, Gustavo Sáenz impulsa la lectura de que, tras la modificación que acotó las reelecciones a dos períodos, su actual gestión debe contarse como la primera, lo que abriría la puerta a un nuevo mandato. De ser bloqueado judicialmente, el intendente de la capital, Emiliano Durand, asoma como heredero natural.
  • En Tierra del Fuego, una eventual reforma constitucional podría habilitar al gobernador Gustavo Melella a competir por un tercer mandato. Si finalmente no jugara, los intendentes Walter Vouto (Ushuaia) y Martín Pérez (Río Grande) aparecen como alternativas internas del peronismo.

El futuro del poder territorial peronista dependerá tanto de la ingeniería constitucional y los fallos de la Corte Suprema como de la capacidad de los gobernadores para ordenar sus propias sucesiones y leer el humor social frente al experimento libertario de Javier Milei.

De cara a 2027, el peronismo se juega mucho más que una elección: se define si conservará buena parte de su anclaje territorial histórico o si, tensionado por los límites legales y las internas, cederá espacio a nuevas fuerzas políticas en un mapa provincial en plena reconfiguración.

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