Gobierno abre juego a retoques acotados en la Reforma Laboral

Tensiones internas por los cambios en la Reforma Laboral

Reunión de dirigentes del oficialismo por la Reforma Laboral

NewsITe

En la antesala de una nueva batalla legislativa, el Gobierno nacional empezó a ordenar su estrategia para lograr la aprobación de la Reforma Laboral, uno de los ejes centrales del programa de Javier Milei. Mientras se alistan las negociaciones con los bloques aliados, en la propia administración libertaria conviven dos posturas respecto de la posibilidad de introducir cambios en el proyecto elaborado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

– Publicidad –

Desde despachos de la Casa Rosada insisten en que el texto ya atravesó instancias de corrección y ajustes técnicos, por lo que consideran cerrado el margen para nuevas concesiones. “No hay margen para más cambios. Es un proyecto bastante consensuado”, sostienen voces del oficialismo que buscan mostrar firmeza frente a los pedidos de gobernadores, empresarios y sindicatos.

Sin embargo, otros integrantes de la mesa chica presidencial reconocen que podría haber lugar para retoques puntuales que no alteren el corazón de la iniciativa. “Hay chances de que alguna cuestión menor se cambie. La ley tiene que salir y somos optimistas”, deslizó una fuente con acceso directo al Presidente, dando cuenta de la prioridad política que tiene el dictamen en la agenda del Ejecutivo.

El rol de Bullrich y la mesa política oficialista

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en Diputados, Patricia Bullrich, será la encargada de encabezar las conversaciones con los socios parlamentarios. La acompañarán el ministro del Interior, Diego Santilli; los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem —este último, titular de la Cámara baja—, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. La coordinación política se completa con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo, cerebro de la estrategia legislativa.

La Reforma Laboral llega al Congreso en un clima cargado. La Confederación General del Trabajo (CGT) ya se movilizó en las calles en rechazo al proyecto, mientras que algunos gobernadores aliados expresaron objeciones sobre artículos específicos. La Unión Industrial Argentina (UIA), por su parte, planteó en el Consejo de Mayo la necesidad de endurecer ciertos tramos, lo que generó nuevas tensiones en la mesa de negociación.

Uno de los puntos más sensibles es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que propone que las empresas aporten un 3% mensual de la remuneración bruta de cada trabajador para cubrir futuras indemnizaciones. Desde el oficialismo admiten que ese capítulo sigue en discusión, aunque remarcan la necesidad de dar previsibilidad a las firmas frente a contingencias por despidos.

Agenda federal y ejes de la discusión

  • La Reforma Laboral es presentada como prioridad absoluta del Ejecutivo, por encima de otros proyectos en debate.
  • El Gobierno busca replicar la coordinación que le permitió la aprobación del Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal.
  • Los gobernadores piden mayor claridad sobre el impacto impositivo y fiscal de la reforma en cada provincia.
  • La discusión legislativa se concentrará en la segunda mitad del período de sesiones extraordinarias, con eje en febrero.

En ese contexto, el ministro del Interior, Diego Santilli, inicia una agenda federal que tendrá como primera escala la provincia de Chubut, donde se reunirá con el gobernador Ignacio Torres. En la hoja de ruta también figuran posibles visitas a Mendoza, San Juan, San Luis y Chaco, con un objetivo claro: despejar dudas sobre el capítulo impositivo y el efecto de la reforma en las economías regionales.

“No es la idea, pero estamos abiertos a escuchar siempre y cuando no afecte el espíritu de la reforma. El proyecto de modernización es prioridad”, resumió un funcionario cercano a la negociación parlamentaria, marcando el límite que se propone el Gobierno frente a los reclamos.

Con la postergación del debate en el Senado para el 10 de febrero, el oficialismo se reserva un mes y medio para intentar tejer los acuerdos necesarios. Desde el entorno de Patricia Bullrich anticipan que habrá disposición a revisar algunos puntos sin cambiar el sentido de fondo del proyecto. En el universo libertario, repiten una consigna que ordena todas las decisiones: “Todo lo que no sea generación de empleo no es prioridad”. La pulseada por la Reforma Laboral, advierten en ambos lados de la grieta, recién empieza.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -