El Gobierno consolida una estrategia de negociación con mandatarios provinciales para asegurar leyes clave, mientras crecen las tensiones internas por el protagonismo político dentro de La Libertad Avanza.

“No importa el pasado de la gente, lo importante es que compartan las ideas del Presidente, la dirección”, declaran desde el entorno de Milei. Este relato busca explicar los movimientos parlamentarios de las últimas semanas. En ese marco, el Gobierno profundiza una política de acuerdos con una amplia variedad de actores políticos con el objetivo de garantizar las mayorías necesarias para avanzar con su agenda legislativa. La principal de entre ellas la reforma tributaria, que comienza a perfilarse como un objetivo más concreto.
En los pasillos de Balcarce 50 destacan que, más allá de los discursos iniciales contra “la casta política”, hoy existen conversaciones abiertas con gobernadores peronistas. En esos intercambios se exploran consensos que, según reconocen desde el oficialismo, apuntan a encontrar “soluciones para todas las partes”.
Desde el entorno presidencial admiten que ese tipo de entendimientos puede traducirse en fondos para las provincias. Aunque tampoco descartan otro tipo de asistencias que la Nación está dispuesta a ofrecer. Entre ellas figuran el impulso a determinadas obras públicas, la resolución de conflictos vinculados a las cajas previsionales provinciales o la gestión de créditos internacionales, según el caso.
Gestos hacia las provincias y respaldo legislativo
La mención a los créditos no es casual. El Ministerio del Interior, conducido por Diego Santilli, intervino en noviembre pasado para facilitar la autorización de un préstamo de Fonplata por 75 millones de dólares destinado a obras de agua potable en la provincia de Mendoza. El gesto fue valorado por el gobernador Alfredo Cornejo, quien lo agradeció públicamente durante las negociaciones por el Presupuesto 2026.
Ese vínculo político tuvo correlato parlamentario. Los legisladores que responden al mandatario radical, aliado electoral de La Libertad Avanza, acompañaron tanto el Presupuesto 2025 como la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. En el Gobierno anticipan que esta línea de negociación se mantendrá, al considerar que los resultados obtenidos hasta el momento resultan favorables.
En el Senado, la estrategia volvió a mostrarse efectiva. Este martes, el oficialismo cedió una de las vicepresidencias de la Cámara a los gobernadores peronistas aliados, con la designación de Carolina Moisés. La decisión dejó sin representación en la conducción del cuerpo al bloque del Partido Justicialista alineado con la ex presidenta Cristina Kirchner, y fue leída como un golpe político de alto impacto.
Tensiones internas y disputa por el protagonismo
La jugada en la Cámara alta fue atribuida a Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista, quien concentró elogios y exposición pública. Sin embargo, dentro de La Libertad Avanza advierten, en reserva ante Agencia Noticias Argentinas, que ese protagonismo no genera buen clima en el entorno de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.
La hermana del jefe de Estado busca consolidarse como la principal figura encargada de ordenar la estrategia política, articular acuerdos y conducir las negociaciones. En ese contexto, observa con recelo el crecimiento de Bullrich, una dirigente ajena a su núcleo más cercano y con aspiraciones declaradas de competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La incógnita dentro del oficialismo pasa por determinar si esas tensiones internas se profundizarán a medida que se acumulen los éxitos parlamentarios. En el Senado ya se registraron señales de ese tironeo. En negociaciones previas por la reforma laboral, Bullrich marcó un límite claro ante intentos de acercamiento encabezados por Santilli: “La que encabeza las negociaciones soy yo, no otros”. Una advertencia que expone la puja por el control político en una etapa clave del Gobierno.

