Para muchos se hizo conocido como el novio de la vedette y bailarina Valeria Archimó. Para otros tomó trascendencia por haber hecho posible la visita a la Argentina de Roger Federer o por haber sido parte de la representación de Lionel Messi. Sin embargo, pocos recuerdan que en 1990 el poderoso empresario internacional –actual productor teatral de la ex novia del Presidente de la Nación, Javier Milei- jugó al básquet en Regatas de nuestra ciudad.

En las últimas semanas se escuchó hablar sobre él casi todos los días en los programas de espectáculos de la TV, a raíz de la ruptura del noviazgo más importante del país desde noviembre a la fecha; el del Presidente de la Nación Javier Milei y la actriz e imitadora Fátima Flórez. Sin ir más lejos, hoy mismo se prestó a una charla con Florencia de la V y el resto del equipo de Intrusos en América. Por la mañana, en otra señal (el 13), también se ocuparon de nombrarlo los “Socios” Rodrigo Lusich y Adrián Pallares. En otros tiempos, en los pasillos de Ideas del Sur era común encontrarlo, acompañando a las “estrellas” que por allí desfilaban buscando escalar a la fama de la mano de Marcelo Tinelli; por ejemplo acompañando a su ex pareja, la vedette y bailarina Valeria Archimó (de quien se separó en 2019, con una hija en común).
La persona en cuestión es Guillermo Marín. Un hombre de negocios, para muchos. Sencillamente un visionario. Como productor de eventos de toda índole, fue quien hizo posible la primera visita a la Argentina en dos oportunidades del mejor tenista de la historia, Roger Federer. También organizó la exhibición de Andre Agassi y Pete Sampras, en Tigre; por su vínculo cercano con Sergio Massa (a su vez lo tiene con Mauricio Macri).
Cercano a Diego Maradona, antes, Marín fue secretario privado del brasileño Romario. Y como uno de los representantes de Lionel Messi, gestionó varias visitas del rosarino a distintos países latinoamericanos. De la misma manera supo explotar la imagen de Ronaldinho, en el mejor momento del brasileño.
Había recalado en el negocio futbolístico de la mano de Oscar Ruggeri y Alejandro Mancuso (creó una empresa llamada Protam para manejar el marketing de jugadores). Después se asoció con Héctor Caballero en otra empresa del mismo tipo.
El nombre de Marín –quien hizo un intento sin éxito por llegar a la política del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata- al mismo tiempo tuvo su lugar en los informativos por algunos hechos policiales. Fue víctima de un par de robos violentos. Uno ocurrió en el 2005 en su casa de Pinamar, en donde vacacionaba con su familia. Y otro sucedió en septiembre del 2012 en un bar del barrio porteño de Palermo. Allí le robaron un reloj Rolex. Además, junto a otros empresarios, como Gustavo Mascardi y Julio Tymczyszyn, fue investigado por la justicia por ser propietario de una camioneta Hummer, la cual -según se sospechaba- pudo haber sido obtenida vía supuestas maniobras irregulares de importación de autos de lujo con franquicias diplomáticas.
En la actualidad produce los shows de Fátima Flórez en sus presentaciones en el país y en el exterior. Y por cumplir ese papel se convirtió en una persona cercana a la artista, reciente pareja de Milei.

En Regatas
Más allá de todos estos datos, pocos recuerdan que Guillermo Marín fue basquetbolista, que disputó diez encuentros en la Liga Nacional de 1989 (promedió 5.8 puntos) y que actuó en Regatas de nuestra ciudad en 1990. Nacido en La Plata el 19 de febrero de 1966 -tiene 56 años-, Marín llegó procedente de Estudiantes de Concordia a la entidad de la ribera para afrontar la Liga “B”, en lo que era la tercera temporada de los Náuticos en esa categoría, la segunda en el orden argentino. Fue una competencia corta, la última que se disputó bajo esa modalidad y duró seis meses. Regatas integró uno de los cuatro grupos junto a Olimpia y Centenario de Venado Tuerto, San Martín de Marcos Juárez, Independiente y Pico FC de General Pico, Comunicaciones de Pergamino y Gastronómicos de Bariloche. Libertad de Sunchales, Boca Juniors, Quilmes de Mar del Plata y 9 de Julio de Río Tercero eran algunos de los restantes participantes. Debutó el 28 de enero con una derrota como visitante frente a Olimpia de Venado Tuerto por 71 a 62. Marín esa noche anotó 4 puntos.
Regatas debió jugar por la Permanencia en su zona, estando previsto que descendieran ocho equipos, dos por cada una de las cuatro. Regatas venía mal e iba camino al descenso -hubiera descendido en otras circunstancias-, en medio de una competencia que sufrió varias deserciones. En una buena estrategia que los directivos regatenses plantearon ante la AdC, luego de haber finalizado en el segundo puesto de un cuadrangular al estilo “consuelo” que se organizó y, ante las bajas que hubo al año siguiente, Regatas logró conservar su lugar en la divisional.
Armando Cisneros inició el ciclo como entrenador y luego fue reemplazado por Blas Álvarez. Integraron ese plantel, además de Marín, Waldemar Cardona, Leonardo Raffo, Daniel Spurio, Daniel Montanini, Roberto Maya, Teodoro Michalópulos y el extranjero Rodney Younk, más los juveniles Diego Calegari y Rodrigo Martínez, entre otros.
Marín, que se formó en Universitario de La Plata y que también se desempeñó en Gimnasia, Obras Sanitarias, Boca, Independiente de Avellaneda y Lanús y que tuviera un paso por el Manresa de España, había llegado a San Nicolás de manera sorpresiva el 12 de enero, junto al estadounidense Younk, un pivot de 2.04 de altura que venía de Banco de La Rioja. Ese mismo día hizo su estreno en un amistoso que Regatas le ganó a Libertad por 104 a 93, aportando 4 rebotes y 3 asistencias. En la crónica del partido se lo definió como un base “estirpe uno”. Esa misma calificación bien podría caberle a Marín al definir lo que fue su carrera ya alejado de las canchas y de la práctica deportiva activa; junto a las estrellas del entretenimiento.

En el primer clásico “profesional”
Para el básquetbol nicoleño Guillermo Marín tuvo el lujo de haber formado parte del primer clásico que Belgrano y Regatas jugaron a nivel profesional. Correspondiente a la vieja Liga “B” dicho partido se desarrolló un viernes 9 de noviembre de 1990, en las instalaciones belgranenses (reacondicionadas para la ocasión y con un flamante piso de parqué que se estrenó para esa velada). Belgrano salió a jugar con Gallo, Maya, Hernán Trentini (una de sus incorporaciones para ese torneo), Cooper y Gustavo Martín; y luego ingresaron Beto Díaz, Tarico, Brosky y Opezzo (otras dos caras nuevas). Su adversario en el quinteto titular presentó a Marín, Waldemar Cardona, Teodoro Michalópulos, Giaccone y Vanek (su extranjero). Además jugó Mallenaci en el elenco del rosarino Blas Álvarez.
El ganador fue Belgrano, que se impuso por 78 a 77, en medio de una dramática definición. En efecto, Regatas ganaba por cuatro puntos faltando un minuto y medio para el final. El dueño de casa se acercó con un triple del joven rosarino Trentini y lo terminaría ganando gracias a dos simples convertidos por Gustavo Martín; pese a que Regatas tuvo el último tiro en las manos de Michalópulos.
Cooper fue el goleador de Belgrano y de la noche con 23 puntos, seguido por Martín con 16 y Trentini con 15. Del lado de Regatas Michalópulos encabezó el goleo con 20 tantos, escoltado por Marín con 15, Vanek con 13 y Giaccone con 10.


