“Hay persecución gremial y acoso laboral en el Municipio”, denunció el titular del Sindicato de Trabajadores Municipales de Ramallo

Pablo Alcaraz cuestionó la gestión de Mauro Poletti por prácticas “antidemocráticas” y alertó sobre un deterioro en las condiciones de trabajo.

Pablo Alcaraz

El conflicto entre el Sindicato de Trabajadores Municipales de Ramallo (STMR) y el gobierno local sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, luego de que su secretario general, Pablo Alcaraz, realizara una dura denuncia pública contra la gestión del intendente Mauro Poletti por presuntas situaciones de persecución gremial, acoso laboral y deterioro de las condiciones salariales.

A través de un extenso mensaje difundido en redes sociales, Alcaraz describió lo que definió como “la dura realidad municipal de Ramallo” y advirtió sobre un escenario que calificó como “insostenible y verdaderamente desesperante” para los trabajadores.

“Hoy la mayoría de la masa salarial se encuentra por debajo de los índices de la indigencia, de la pobreza y de la canasta básica familiar”, expresó el dirigente sindical, poniendo el foco en la pérdida del poder adquisitivo de los empleados municipales.

Si bien reconoció que existieron recomposiciones salariales “porcentuales a la inflación”, sostuvo que estas resultan insuficientes frente al incremento de tasas municipales y los ingresos del Estado local. “Siempre los trabajadores recibimos el mínimo”, remarcó, en una crítica directa a la política salarial de la actual gestión.

Sin embargo, el eje más contundente del reclamo apunta a las condiciones laborales dentro del Municipio. Alcaraz denunció “acciones antidemocráticas” por parte de funcionarios y aseguró que existen prácticas sistemáticas de hostigamiento hacia trabajadores.

“Debo cumplir con mi rol, no mirar para otro lado, levantar la voz y hacer de público conocimiento acciones de hostigamiento, persecución gremial, política y actos de desprecio disfrazadas de tarea durante el horario laboral”, afirmó.

Según detalló, estas situaciones no serían aisladas, sino que se replicarían en distintas áreas de la administración pública, sin distinción de jerarquías ni antigüedad. “Puertas para adentro en distintas áreas, sin importar antigüedad o rangos, ocurren las acciones antes mencionadas”, señaló.

El dirigente también vinculó estas prácticas con un clima de malestar generalizado entre los trabajadores, quienes —según indicó— temen represalias por expresar críticas o disconformidad con la gestión. En ese sentido, advirtió que este tipo de conductas afectan no solo el desempeño laboral, sino también la salud emocional de los empleados.

“Nunca vamos a construir el Ramallo mejor que dicen si quienes deben cuidar y acompañar la labor de sus trabajadores realizan actos que afectan el bienestar psicológico y el ambiente laboral”, sostuvo.

Las declaraciones de Alcaraz reavivan cuestionamientos hacia la conducción municipal, especialmente en lo que respecta al vínculo con los trabajadores y los gremios. En un contexto económico complejo, donde los salarios municipales continúan rezagados frente al costo de vida, el conflicto suma un componente institucional que pone en discusión las prácticas internas del Ejecutivo.

Finalmente, el titular del STMR ratificó su postura y aseguró que continuará visibilizando la situación pese a posibles consecuencias. “Sin miedo a las represalias, con humildad, esfuerzo y mucho por aprender seguiré adelante mi función lo mejor posible”, expresó.

Y concluyó con una definición que anticipa la continuidad del conflicto: “Seguiremos luchando por salarios dignos y por que no sucedan más actos antidemocráticos y que prohíban la libre elección”.

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