En 2021, tras una investigación originada en la fiscalía nicoleña, fueron secuestrados, entre otras cosas, doce kilos de cocaína. Esa droga les fue incautada a dos hermanos que no pagaron por ella a su proveedor, el peruano Rodríguez Granthon. La deuda contraída se tradujo en cinco asesinatos por venganza, ordenados desde el penal de Piñero por el «Negro Brian». Esta semana, la justicia rosarina le imputó los crímenes.

De la redacción de EL NORTE
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Brian Emanuel Villalba, conocido en el hampa rosarino como el “Negro Brian”, tiene 34 años y está tras las rejas desde 2013, condenado por un homicidio cometido cuando tenía 20 años en barrio Hostal del Sol de Rosario. Esta semana, el fiscal Alejandro Ferlazzo, a cargo de la Unidad de Homicidios de esa ciudad santafesina, que estuvo a cargo de varias carpetas judiciales conexas, lo acusó de haber ordenado cinco homicidios, intimidaciones y balaceras durante los primeros meses de 2023.
El objetivo del imputado por los ataques era ajustar cuentas con dos hermanos ligados al narcotráfico que, paradójicamente, poseen su mismo apellido, aunque no mantienen lazos de sangre. Estos habrían sido detenidos en 2021 en el marco de una investigación ordenada por la fiscal Verónica Marcantonio, a cargo de la UFI N° 1 de San Nicolás, en la que se secuestraron, entre otras cosas, doce kilos de cocaína. Esa droga había sido provista a los hermanos Villalba por Julio Andrés Rodríguez Granthon, conocido como el “Peruano”, a quien nunca le pagaron por la mercancía.
El “Negro Brian”, usando sus conexiones con el exterior, se convirtió en una especie de “representante” de sicarios y trabó una alianza con el narco mayorista Rodríguez Granthon y desde un pabellón de la cárcel de Piñero habría ordenado en venganza el ataque a familiares y a personas vinculadas a Gonzalo Ezequiel y a Julio César Villalba.
La investigación judicial reconstruyó una seguidilla de asesinatos, balaceras e intimidaciones originadas en la deuda por los 12 kilos de cocaína —que pertenecían a quien oficiaba como «jefe de sicarios»— y que habían sido secuestrados en San Nicolás.
Brian purga una condena unificada a 46 años por un homicidio de 2013; por haber ordenado desde su celda la ejecución de Brian Giménez —un consumidor al que tildó de «sapo» en 2022— y por haber asumido la responsabilidad como «jefe de sicarios» en una causa por asociación ilícita al servicio de los intereses del Peruano, hoy bajo el régimen de «alto riesgo» en la cárcel de Ezeiza.
La venganza narco
Entre 2021 y 2023, Brian y sus gatilleros mantuvieron disputas con la banda narco Los Menores, que se tradujo en una treintena de homicidios.
Esta semana, el fiscal Ferlazzo le imputó haber ordenado durante los primeros meses de 2023 cinco homicidios, intimidaciones y balaceras para ajustar cuentas con los hermanos Villalba.
Gonzalo Ezequiel Villalba, de 41 años, y Julio César Villalba, de 38, perdieron en 2021 un cargamento de 12 kilos de cocaína que el “Peruano” Granthon les había provisto y que nunca llegaron a pagar. La droga terminó incautada en un operativo realizado en septiembre de ese año y que fue encabezado por el entonces ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que bajó a Rosario en el marco de una investigación de la fiscal de San Nicolás Verónica Marcantonio.
Por el secuestro de esa droga, los hermanos Villalba acordaron en marzo pasado una pena de 6 años de prisión en el TOCF N° 3 de Rosario. Pero la deuda contraída con el peruano no les dio tregua.
Dentro del asedio se cuentan dos balaceras en enero de 2023 contra una vivienda en la que vivía la esposa de Julio Villalba, donde dejaron una nota intimidatoria.
En el mismo mes atacaron una vivienda en el noroeste de Rosario. Dos excuñadas de Julio Villalba sufrieron graves heridas de arma de fuego, pero sobrevivieron.
El tercer aviso fue más brutal. La víctima fue María Vidal, una almacenera que terminó ejecutada. Era esposa de un primo de Julio Villalba. La acribillaron cuando le dio la espalda al falso cliente. Fue el 1º de febrero de 2023.
El 2 de febrero se registró otra balacera. Esta vez fue en Barrio Gráfico, donde vive una hermana de los deudores. No hubo personas heridas, pero sí un claro mensaje amenazante.
El 9 de febrero, en las afueras de Nuevo Alberdi, ejecutaron de siete tiros a Javier Fernández. Era el padre de un amigo de Julio Villalba.
El 12 de febrero, con cuatro pistolas, sicarios abrieron fuego contra un cantobar, ubicado en Juan B. Justo al 8400, escenario de disputa con la banda de Los Menores. Allí mataron a un policía que trabajaba como custodio y a un primo del dueño del cantobar. Dos personas más resultaron heridas.
Según la causa, luego del ataque, el Negro Brian se comunicó con Julio Villalba, le exhibió una imagen de una ametralladora y se jactó de que mataba a policías, a la par de intimidarlo a pagar la deuda.
El último crimen imputado es el de Jeremías Villalba, sobrino de Julio y Gonzalo. Fue el 24 de febrero en un descampado donde Jeremías y unos amigos llegaron para vender una moto en una transacción que, en realidad, era una trampa. Tenía 21 años y murió acribillado.
Horas después de este episodio, uno de los hermanos Villalba habló por el canal Crónica desde el penal de Magdalena y denunció a Rodríguez Granthon —el narcopiloto comercial que cumple tres condenas en el penal federal de Ezeiza— como instigador del homicidio de su sobrino y como quien tenía amenazada de muerte a toda su familia.

