Las llamas avanzan en el sureste de Corea del Sur. Ya hay varios muertos, miles de evacuados y hoy se registró la destrucción de un milenario templo.

Una ola de incendios forestales avanza sin control en el sureste de Corea del Sur, dejando un saldo trágico. Al menos cuatro muertos, cientos de evacuados y severos daños materiales se contabilizaron. La situación es crítica, y ha obligado al gobierno a declarar el estado de catástrofe nacional en varias provincias.
Las llamas destruyeron una joya arquitectónica
Entre las consecuencias más dolorosas está la pérdida del templo budista Unramsa, una joya arquitectónica de la antigua dinastía Silla. Las llamas consumieron por completo el complejo religioso ubicado en Uiseong, de antiguedad milenaria. Aunque seis edificios del complejo fueron destruidos, los monjes lograron rescatar valiosas reliquias antes de que el fuego arrasara la estructura.
La destrucción del templo, considerado patrimonio cultural e histórico, generó una profunda conmoción en la comunidad budista y en todo el país.
Corea del Sur, en medio de una catástrofe ambiental
Los incendios comenzaron a extenderse el viernes y se vieron rápidamente avivados por los fuertes vientos y el clima seco. Las regiones más afectadas son Gyeongsang del Norte, Gyeongsang del Sur y la ciudad costera de Ulsan.
Hasta el sábado por la noche, el fuego había destruido más de 500 hectáreas en Sancheong, y solo un 35% del incendio estaba contenido, según informó el Servicio Forestal. En esa zona rural, al menos 260 personas fueron evacuadas a albergues temporales mientras el fuego avanzaba por las colinas.
Las condiciones extremas del terreno y la falta de accesos dificultaron las tareas de los equipos de emergencia. Unos 1.600 trabajadores, junto a 35 helicópteros y más de una docena de vehículos, fueron desplegados para contener las llamas. A pesar de los esfuerzos, el avance del fuego sigue siendo difícil de controlar.
En la provincia de Gyeongsang del Norte, otro foco de incendio obligó a evacuar a 400 personas, y se estima que ya ha consumido unas 300 hectáreas. En tanto, la ciudad de Gimhae también fue escenario de evacuaciones preventivas.
El fuego ha provocado además el cierre de tramos clave de autopistas, incluyendo una ruta que conecta Ulsan con Busan, la segunda ciudad más poblada del país.
Ante la magnitud del desastre, el gobierno surcoreano designó como zonas de emergencia a las regiones más afectadas. El presidente interino, Choi Sang-mok, aseguró que se desplegarán todos los recursos disponibles para combatir los incendios y asistir a los damnificados.
Mientras el país lucha contra las llamas, la pérdida del templo Unramsa se convierte en un símbolo del daño profundo que está dejando esta catástrofe natural. La emergencia sigue activa y las autoridades piden extrema precaución a la población.

