Las claves de un año con inflación baja pero precios dispares

NewsITe
La inflación de 2025 dejó un saldo complejo de interpretar. Si bien el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual fue el más bajo de los últimos ocho años, la dinámica de los últimos meses mostró una aceleración que preocupa a analistas y hogares. En diciembre, el IPC se ubicó en 2,8%, el segundo registro mensual más alto del año, solo superado por marzo (3,7%) e igualado por abril, consolidando una tendencia alcista iniciada a mediados de año.
Al desagregar los datos por rubros, aparecen ganadores y perdedores en materia de precios. Tres categorías aumentaron muy por encima del promedio general y empujaron hacia arriba la inflación anual: educación, restaurantes y hoteles, y vivienda y servicios básicos. En este último caso se incluyen las tarifas de agua, electricidad, gas y otros combustibles, que no solo escalaron con fuerza en 2025 sino que además ingresaron a 2026 con nuevos ajustes programados.
Los rubros que más subieron en 2025
De acuerdo con los datos oficiales, el mayor incremento anual se registró en el rubro educación, con una variación del 52,3% a lo largo del año. Las cuotas escolares y universitarias, sumadas a servicios complementarios, se consolidaron como uno de los principales desafíos para los presupuestos familiares.
En segundo lugar se ubicó el sector de restaurantes y hoteles, con una suba del 42,2%, impulsada por la recomposición de precios en gastronomía y turismo, luego de períodos de fuerte retracción. Muy cerca se posicionó el segmento de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que trepó 41,6% anual, con las tarifas de servicios públicos como uno de los factores más determinantes.
Los rubros que menos aumentaron
En el extremo opuesto se situaron algunos ítems que se movieron por debajo del IPC general. El rubro prendas de vestir y calzado lideró las subas más moderadas, con un incremento de 15,3% en el año. Le siguieron equipamiento y mantenimiento del hogar, con 19,3%, y bebidas alcohólicas y tabaco, que avanzaron 25,2%.
La salud merece una mención aparte: sus precios aumentaron 28,2% anual, también por debajo del índice general, pese a los ajustes que aplicaron las empresas de medicina prepaga. El dato refleja una dinámica más contenida en comparación con otros períodos, aunque igualmente se mantiene como un componente sensible del gasto familiar.
Alimentos: entre bajas sorpresivas y fuertes aumentos
El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una variación anual de 32,2%, muy cercana al IPC general, que se ubicó en 31,5%. Sin embargo, la foto cambia al observar el desempeño producto por producto: algunos alimentos incluso bajaron de precio, mientras otros registraron incrementos muy por encima del promedio.
Según el relevamiento del Indec, tres productos registraron caídas de precios a lo largo de 2025. El caso más notorio fue el arroz blanco simple, que pasó de $2.190,58 a $1.701,36, lo que significa una baja cercana al 22%. También retrocedieron el zapallo anco, de $1.512,76 a $1.244,78 (-18%), y la papa, que descendió de $1.046,62 a $930,53 (-11%).
Si bien es habitual que frutas y verduras registren variaciones importantes por factores estacionales, el análisis compara diciembre de 2024 con diciembre de 2025, lo que reduce el peso de la estacionalidad y sugiere otros elementos detrás de estas bajas, como dinámica de oferta, competencia y cambios en hábitos de consumo.
Productos con subas moderadas y alimentos que se dispararon
Más allá de estos casos puntuales, también se identifican alimentos con variaciones de precios muy bajas, por debajo del 10% anual. Entre ellos se destacan la batata (0% de incremento), el vino común (4%), las galletitas de agua envasadas (6%), la yerba mate (9%) y el azúcar (9%). Para los consumidores, estos productos funcionaron como una suerte de “ancla” dentro de un contexto general de aumentos.
Sin embargo, no todos los alimentos siguieron ese comportamiento. En el Gran Buenos Aires, cuatro cortes de carne encabezaron el ranking de subas: el kilo de cuadril pasó de $10.273 a $17.733, con un salto del 73%. Muy cerca se ubicaron la paleta (71%), la nalga (70%) y el asado (69%).
Detrás de estos incrementos aparecen la manzana deliciosa, con una suba del 67%, la carne picada común (60%) y el café molido (57%), entre otros productos que también registraron variaciones significativas.
En síntesis, 2025 cerró con la inflación más baja en ocho años, pero con fuertes disparidades entre rubros y productos clave de la canasta básica, especialmente en alimentos.
El comportamiento heterogéneo de los precios plantea un escenario desafiante para el año que comienza. Mientras algunos segmentos muestran cierta estabilidad, otros continúan bajo presión, lo que obliga a las familias a reajustar prioridades de consumo y a seguir de cerca la evolución de tarifas, servicios y alimentos de consumo masivo.

