Teherán denuncia a Washington por poner en riesgo una vía clave del comercio energético

NewsITe
Irán volvió a apuntar contra Estados Unidos y lo responsabilizó de poner en riesgo la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. En un contexto de alta tensión en Medio Oriente, las autoridades iraníes aseguran que Washington vulnera el frágil alto el fuego vigente y alimenta una escalada con consecuencias imprevisibles para la región y para el mercado energético global.
El conflicto se desarrolla en un escenario atravesado por operaciones militares, amenazas cruzadas y relatos contrapuestos sobre lo que ocurre en el Golfo Pérsico. Desde fines de febrero, cuando estalló la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, el tránsito marítimo en la zona se vio severamente restringido. Pese al anuncio de un cese del fuego desde el 8 de abril, los episodios de violencia y los movimientos militares no se detuvieron.
Teherán sostiene que la situación actual es “insoportable” para Estados Unidos, al tiempo que insiste en que el estrecho de Ormuz se convirtió nuevamente en el epicentro de una disputa geopolítica de alcance global. Para los analistas, cualquier interrupción prolongada del tráfico por esa vía impactaría de lleno en los precios internacionales del crudo y en el abastecimiento energético de Europa y Asia.
Acusaciones cruzadas y advertencias desde Teherán
Uno de los mensajes más duros contra Washington llegó del presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf. A través de su cuenta en X, acusó a Estados Unidos y a sus aliados de haber puesto en peligro la seguridad del tránsito energético al violar el alto el fuego e imponer un bloqueo en la zona. Según afirmó, en torno al estrecho de Ormuz “se está consolidando una nueva ecuación” desfavorable para la Casa Blanca.
Qalibaf advirtió que Irán aún no desplegó todo su potencial de respuesta, lo que fue interpretado como una señal de que Teherán mantiene capacidad de presión sobre las rutas marítimas. En sintonía, el canciller Abbas Araghchi planteó que las acciones militares estadounidenses demuestran que “no hay soluciones militares para una crisis política” y cuestionó la postura de Washington y de Emiratos Árabes Unidos, a quienes acusó de desconfiar de quienes intentan frenar una nueva escalada.
Operativo militar de EE.UU. y tensión en el paso de buques
Desde el lado estadounidense, el gobierno de Donald Trump lanzó una operación para asegurar la libre circulación por el estrecho, bajo el nombre “Proyecto Libertad”. El despliegue incluyó destructores de la Armada, drones y aeronaves de vigilancia, con el objetivo declarado de escoltar a los buques comerciales frente a presuntas amenazas iraníes.
- Dos destructores, el USS Truxtun y el USS Mason, lograron atravesar el estrecho y entrar al Golfo, según comunicó el Pentágono.
- Durante el trayecto se reportaron ataques con misiles, drones y lanchas rápidas, aunque ninguna de esas acciones habría impactado en los buques.
De acuerdo con la versión de Washington, las fuerzas estadounidenses interceptaron todos los ataques y llegaron a hundir varias embarcaciones iraníes que se aproximaban a naves civiles. Teherán desmintió categóricamente estos informes y aseguró que, en ese período, ningún barco comercial consiguió cruzar el estrecho bajo protección norteamericana.
Alto el fuego frágil y perspectivas inciertas
Aunque ambas partes anunciaron un alto el fuego a comienzos de abril, las denuncias recientes ponen en duda su vigencia. Las negociaciones mantenidas en Pakistán entre delegaciones de Estados Unidos e Irán no derivaron en avances concretos, y los contactos diplomáticos se muestran limitados frente al tono de las amenazas.
“Cualquier intento de intervención estadounidense tendrá una respuesta decisiva y aplastante”, advirtió la Guardia Revolucionaria iraní, mientras que Donald Trump llegó a amenazar con “borrar de la faz de la Tierra” a Irán si se producía un ataque directo contra buques norteamericanos.
En paralelo, el propio mandatario estadounidense relativizó algunos choques recientes al indicar que “no fue fuego intenso”, lo que abre interrogantes sobre la verdadera dimensión militar de los incidentes y sobre el margen que aún existe para una salida negociada. Con posiciones endurecidas, un punto estratégico en juego y la economía energética global en la mira, la crisis en el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los focos más sensibles del tablero internacional.

