Irán eleva su queja a la ONU por el respaldo de Trump a las protestas internas

NewsITe
El gobierno de Irán presentó una queja formal ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que el organismo condene lo que considera una injerencia directa de Estados Unidos e Israel en su política interna. En el centro del reclamo aparecen los recientes mensajes del expresidente estadounidense Donald Trump, quien alentó a los manifestantes iraníes a “tomar el control” de las instituciones nacionales.
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La carta, firmada por el embajador Amir-Saeid Iravani y enviada con carácter de urgencia al secretario general António Guterres y al presidente del Consejo de Seguridad, Abukar Dahir Osman, acusa a Washington y Tel Aviv de tener una “responsabilidad jurídica directa e innegable” sobre la muerte de civiles durante las protestas desarrolladas en territorio iraní. Teherán sostiene que esos mensajes equivalen a una incitación abierta a la violencia interna.
Según la comunicación difundida por la Misión Permanente de Irán ante la ONU, las autoridades iraníes consideran que las declaraciones de Trump vulneran principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas, en particular los relativos a la no injerencia en asuntos internos, la soberanía nacional, la integridad territorial y la estabilidad política de los Estados miembros.
Un llamado a frenar la “injerencia” y las amenazas de fuerza
En su texto, Irán exige que tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad condenen de manera inequívoca las amenazas de uso de la fuerza y cualquier intento de intervención en sus asuntos internos. El embajador Iravani pide que Guterres y Osman utilicen todas sus facultades para instar a Estados Unidos e Israel a cesar de inmediato políticas que, a juicio de Teherán, son desestabilizadoras y contrarias al Derecho Internacional.
El documento reclama además que los Estados miembros se abstengan de adoptar posturas o acciones que puedan ser interpretadas como un respaldo a la desestabilización interna o a un cambio de régimen. Para Irán, ese tipo de señales externas alimenta la tensión doméstica y aumenta el riesgo de una escalada regional.
Protestas, sanciones y la estrategia de “máxima presión”
La misiva inserta los últimos episodios de protestas en el marco de una estrategia más amplia que Teherán atribuye a Washington. Allí se menciona la llamada “campaña de máxima presión”, el endurecimiento de las sanciones económicas unilaterales, la perturbación deliberada de la estabilidad social y la difusión de un clima de inseguridad destinado, principalmente, a influir sobre la juventud iraní.
- Incremento de sanciones financieras y comerciales contra la República Islámica.
- Impacto en la economía doméstica, con presión sobre empleo, inflación y moneda.
- Uso de mensajes dirigidos a la población joven para incentivar la protesta.
- Señalamientos de Teherán sobre un “patrón constante” de desestabilización externa.
Irán también recuerda, en ese contexto, el conflicto registrado durante los 12 días de junio de 2025, que el gobierno interpreta como un intento fallido de forzar cambios internos en el país. Para las autoridades iraníes, ese episodio y la continuidad de las sanciones son parte de una tendencia internacional orientada a erosionar la definición propia de su sistema político.
Advertencia sobre el riesgo de una escalada militar
La comunicación enviada a la ONU va más allá de la crítica política y plantea un fuerte llamado de atención sobre el riesgo de una escalada militar. Teherán pide que se advierta públicamente a Estados Unidos frente a la posibilidad de cometer “actos de agresión” contra la República Islámica, con el argumento de que cualquier ataque tendría graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales.
“La comunidad internacional debe evitar cualquier error de cálculo que desemboque en un enfrentamiento directo, cuyas repercusiones superarían las fronteras de Irán”, sostiene en esencia el mensaje diplomático.
En el cierre de la misiva, Irán insta a todos los países miembros de la ONU a reafirmar el respeto por su soberanía, independencia y la integridad de su territorio, alineándose con los principios fundacionales de la organización. El gobierno iraní reclama, en definitiva, un pronunciamiento firme y sin ambigüedades frente a lo que describe como una interferencia externa en sus procesos internos, mientras las protestas y las tensiones geopolíticas vuelven a colocar al país en el centro del tablero internacional.

