El nuevo reglamento baja de 25 a 20 las faltas anuales permitidas y alcanza a unos 200 mil estudiantes de escuelas públicas y privadas. La medida busca mejorar el desempeño académico y prevenir el abandono escolar.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estableció un nuevo tope anual de inasistencias para estudiantes de nivel secundario con el objetivo de reducir el ausentismo reiterado y fortalecer el rendimiento académico. A partir de la actualización del reglamento escolar, el máximo de faltas permitidas se redujo de 25 a 20 por ciclo lectivo, tanto en establecimientos públicos como privados.
La decisión, impulsada por la gestión de Jorge Macri, impacta sobre aproximadamente 200 mil adolescentes y se enmarca en el Plan Buenos Aires Aprende. Según datos oficiales del Ministerio de Educación porteño, el ausentismo en el nivel secundario alcanza el 19,6%, con un promedio anual de 27 faltas por alumno. Nueve de cada diez inasistencias no se justifican, lo que equivale a casi dos meses fuera del aula.
El cambio forma parte de la actualización del Reglamento Escolar y del Régimen Académico del Nivel Secundario. Hasta ahora, la regularidad se evaluaba al cierre de cada bimestre y existía margen para excepciones a criterio docente. Con la nueva normativa, se fija un límite de cinco faltas por bimestre y se eliminan las excepciones discrecionales que permitían acumular inasistencias por llegadas tarde o vacaciones fuera del calendario oficial.
La reforma establece un control más frecuente de la regularidad. Si un estudiante supera el límite permitido, deberá recuperar los contenidos en instancias específicas durante el receso invernal o en el período diciembre-febrero. Desde el Ejecutivo porteño señalan que el ausentismo sostenido constituye el primer paso hacia la desvinculación escolar.
Al fundamentar la medida, Jorge Macri sostuvo: “¿Cuándo se naturalizó que los chicos falten casi dos meses por año a la escuela y no pase nada? Durante años se relativizaron las reglas y eso tuvo consecuencias: más ausentismo, peor desempeño y abandono escolar. El problema no son los chicos, está claro. El problema son los que instalaron la idea de que faltar no importaba y que todo daba lo mismo. Se terminó esa época. En la Ciudad volvemos a lo básico: estar en la escuela no es opcional y faltar tiene consecuencias. Punto”.
La política se integra a un esquema de prevención y seguimiento. A partir de la segunda falta injustificada, se activa una instancia de contacto con la familia y se inicia un acompañamiento personalizado. Además, la Ciudad implementó el Sistema de Alerta Temprana para el Abandono Escolar, que permite identificar situaciones de riesgo y actuar antes de que el alumno deje el sistema educativo.
El monitoreo se apoya en herramientas digitales como la plataforma Aprende BA, con tableros de presentismo, seguimiento nominal e inteligencia artificial. También se utiliza el canal de WhatsApp BOTI (11-5050-0147) para enviar mensajes personalizados a las familias sobre las inasistencias y los apoyos disponibles. En paralelo, se incorporó la Huella Digital Docente como refuerzo de la responsabilidad institucional.
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, remarcó la centralidad de la asistencia escolar: “Si no están en el aula, no podemos enseñarles. Buenos Aires pone la presencia en el centro del aprendizaje. El compromiso empieza por los adultos y se construye en comunidad: las familias son parte central de la solución y queremos trabajar junto a ellas para que cada estudiante esté en la escuela aprendiendo”.

