El sector de la estética muestra un crecimiento sostenido en San Nicolás que se evidencia en parte con el aumento de las consultas y la diversificación de los tratamientos faciales. Los valores rondan entre $35.000 y $45.000 por sesión. Cada vez más personas incorporan rutinas para el rostro y destinan recursos tanto a procedimientos en gabinete como al cuidado diario en el hogar, con productos que parten desde los $11.000 y pueden superar los $70.000.

De la redacción de EL NORTE
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El cuidado estético dejó de ser una práctica ocasional para transformarse en un hábito cada vez más presente en la vida diaria. En San Nicolás, esta tendencia crece con fuerza: más personas invierten tiempo y dinero en la atención de la piel, ya sea ante un evento especial, vacaciones o como parte de una rutina periódica.
En este escenario, estéticas y consultorios registran una demanda constante, sobre todo en procedimientos faciales. El objetivo principal es lograr una mejora visible sin perder naturalidad, con efectos graduales acompañados por cuidados cotidianos.
“Hoy la gente quiere verse bien, pero sin perder naturalidad. Hay mucha más conciencia sobre el cuidado de la piel y eso se nota en la cantidad de consultas”, explicó la dueña de una estética local en diálogo con Diario EL NORTE.
El aumento de consultas estuvo acompañado por una oferta más diversa. Actualmente, el sector presenta múltiples opciones y rangos de precios. Entre los servicios más elegidos —como higienes profundas, técnicas con dermapen, peelings y alternativas antioxidantes— los valores rondan entre $35.000 y $45.000 por sesión, con una duración cercana a una hora y media.
“Cada tratamiento se adapta a la piel de la persona. No hay algo estándar, porque cada caso es distinto y requiere una evaluación previa”, señaló la especialista.
Uno de los aspectos más relevantes está vinculado a las conductas según la edad. Según la profesional, los jóvenes suelen asistir de manera ocasional. “Menores de 25 vienen más que nada por una limpieza puntual, por puntos negros o acné. Consultan, pero no suelen mantener una rutina constante”, explicó.
A partir de los 27 o 28 años, el comportamiento cambia. “Ahí hay más compromiso. Tengo muchos clientes entre 30 y 60 años que vienen una vez al mes y sostienen el tratamiento. Entienden que es un proceso y que los resultados se mantienen con continuidad”, agregó.
Otro eje importante es la ausencia de hábitos básicos en la rutina diaria. De acuerdo con la especialista, muchas personas no emplean productos adecuados para la higiene facial. “Es muy común que te digan que se lavan la cara solo con agua o con jabón común, y eso no es lo ideal. Falta incorporar ese primer paso”, advirtió.
Uso del protector solar
Sin embargo, la mayor preocupación entre los profesionales es el escaso uso de protector solar, pese a la constante difusión de sus beneficios. “Es algo que remarco siempre. Muchísima gente no lo usa. O lo probaron y no les gustó porque les resultó pesado o grasoso, o no saben cuál elegir”, sostuvo.
La aplicación diaria de protector resulta clave no solo por una cuestión estética, sino también sanitaria. Ayuda a evitar el envejecimiento prematuro, reduce la aparición de manchas y protege ante posibles daños cutáneos. Debe usarse todo el año, incluso en invierno o días nublados.
Al mismo tiempo, sostener los efectos logrados en gabinete implica invertir en productos para el hogar. En estos espacios, una rutina básica incluye geles de limpieza desde $11.000, sérums entre $15.000 y $29.000, cremas hidratantes a partir de $15.500 y protectores solares que alcanzan los $32.000. En farmacias, los costos varían más, con alternativas que pueden superar los $70.000 según la marca.
“Siempre hacemos hincapié en la continuidad en casa. El tratamiento en gabinete es una parte, pero después hay que sostenerlo todos los días con productos adecuados”, explicó la profesional.
Aun en un contexto económico complejo, la demanda se sostiene. Incluso en meses donde el consumo suele disminuir, como marzo, los procedimientos faciales mantuvieron un alto nivel de consultas. “Marzo suele ser un mes más complicado por los gastos escolares y el arranque de actividades, y se nota en algunas áreas como la depilación láser. Pero en faciales tuvimos muchísimos turnos”, indicó.
Además, gana terreno la tendencia de regalar este tipo de servicios. “Se usan mucho las gift cards. Entre dos o tres personas juntan dinero y regalan un tratamiento a elección. Es algo que se ve cada vez más”, comentó.

