La granizada en La Emilia trajo recuerdos del histórico temporal que azotó a San Nicolás y dejó cientos de evacuados en septiembre de 2002

El fenómeno sorprendió a la ciudad durante la madrugada, provocó inundaciones, destruyó viviendas precarias y obligó a evacuar a cientos de vecinos en distintos barrios afectados.

Valentín Cúneo
Foto de tapa del 12 de septiembre del 2002 de diario EL NORTE.

Valentín Cúneo
[email protected]

El 11 de septiembre de 2002, un violento temporal de granizo azotó San Nicolás y dejó un saldo de graves daños materiales, más de 400 personas evacuadas y un centenar de familias que quedaron sin techo. El fenómeno, de gran intensidad, sorprendió a la ciudad y generó un escenario que, según se consignó en ese momento, no se registraba desde hacía décadas.

Hoy, en la localidad de La Emilia registró una intensa caída de granizo que provocó daños en vehículos y viviendas en pocos minutos, en medio de un aviso a corto plazo del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas fuertes en la región. El fenómeno se presentó de manera repentina, con abundante caída de piedra de distintos tamaños -algunas superiores a los cinco centímetros- que cubrió calles y veredas, generó preocupación entre los vecinos.

De acuerdo a lo publicado hace casi 24 años por Diario EL NORTE, en aquella jornada, la tormenta descargó piedras de gran tamaño que llegaron a alcanzar hasta tres centímetros de diámetro. En pocos minutos, calles y veredas quedaron cubiertas de hielo, mientras que el agua comenzó a acumularse en distintos sectores de la ciudad.

El impacto del granizo fue inmediato. Techos volados, chapas perforadas, vidrios rotos y vehículos dañados formaron parte de un panorama generalizado en distintos barrios. Las viviendas más precarias resultaron las más afectadas, especialmente aquellas con techos de chapa o fibrocemento, que no resistieron la intensidad del fenómeno.

En simultáneo, numerosas familias debieron abandonar sus hogares ante el ingreso de agua y la destrucción de las estructuras. La situación obligó a activar dispositivos de asistencia y evacuación, en un contexto marcado por la urgencia y la necesidad de resguardo.

Anegamientos y destrucción

El temporal dejó escenas de fuerte impacto en distintos puntos de la ciudad. En barrios de la zona oeste y norte, así como en sectores como Villa Piolín, se registraron los daños más severos, con viviendas que perdieron completamente sus techos y familias que quedaron a la intemperie.

Dentro de los hogares, la situación se agravó con el ingreso constante de agua. Muebles, electrodomésticos y pertenencias quedaron afectados, mientras los habitantes intentaban resguardarse en sectores elevados de las viviendas. En muchos casos, los niños se subieron a camas, mesas o sillas para evitar el avance del agua.

El sistema de desagües también se vio comprometido. La acumulación de hielo bloqueó las rejillas, lo que dificultó el drenaje y favoreció la rápida acumulación de agua en calles y viviendas. En la vía pública, varios automovilistas quedaron varados en medio del temporal, sin posibilidad de avanzar.

Además, se registraron daños en huertas, plantas y arbolado urbano. En sectores con mayor densidad de árboles, también se constató la presencia de aves muertas producto del impacto del granizo.

Más de 400 evacuados

Hacia el cierre de la jornada, las autoridades municipales informaron que el número de evacuados alcanzaba a más de 400 personas. Un centenar de familias quedaron sin techo y debieron ser alojadas en salones comunitarios, viviendas de vecinos y otros espacios disponibles.

Frente a este escenario, el municipio gestionó asistencia ante el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Durante la madrugada posterior al temporal, comenzó a llegar ayuda con elementos esenciales para las familias afectadas.

Entre los principales requerimientos se destacaron colchones, chapas para la reparación de techos, frazadas y alimentos. Estos insumos resultaban indispensables para afrontar las consecuencias inmediatas del temporal y avanzar en la recuperación de las viviendas dañadas.

El episodio quedó registrado como uno de los fenómenos meteorológicos más intensos que afectaron a San Nicolás en las últimas décadas, tanto por la magnitud de los daños como por la cantidad de personas que debieron ser asistidas tras el paso de la tormenta.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -