La isla rindió homenaje al género que marcó la identidad musical cubana

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Músicos, bailadores y referentes de la cultura se reunieron en La Habana para celebrar el Día del Son Cubano, en un contexto especial: la reciente declaración de la práctica del son como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, distinción que refuerza su peso histórico y simbólico para Cuba y el mundo.
Durante los festejos, la tresera y directora de la agrupación Son Latino, Yarima Blanco, destacó la importancia de sostener viva esta tradición popular. La artista recordó que la inscripción de la Práctica del Son Cubano en la lista de la Unesco, oficializada el 10 de diciembre pasado, fue recibida como un reconocimiento largamente esperado por músicos y comunidades soneras.
“Defender el son es defender la cubanía y nuestras raíces”, remarcó Blanco tras el concierto Mi son entero, un espectáculo dedicado a quienes resguardan y transmiten este legado musical de generación en generación. Para la intérprete, el son está “profundamente arraigado en la vida cultural de la isla” y forma parte de la cotidianeidad de barrios, peñas y celebraciones populares.
Un cruce de culturas que se volvió universal
La celebración en La Habana también contó con la presencia de Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de la Unesco en la capital cubana. La funcionaria recordó que el son nació del encuentro entre tradiciones musicales europeas y africanas durante el proceso de conquista y colonización de América, y subrayó el enorme impacto que tuvo luego en la música de Cuba y del resto del mundo.
Desde su origen en la región oriental de la isla, el son se consolidó como base de buena parte de la música cubana, con una marcada hibridación de ritmos africanos e hispanos. Alcanzó su mayor expansión a partir de la década de 1920, de la mano de la radiodifusión comercial, que llevó estos sonidos a nuevas audiencias dentro y fuera del país.
Reconocimiento internacional y nuevas generaciones
Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música, consideró que la inclusión del son en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es un reconocimiento justo a un género que influyó en múltiples sonoridades del planeta y dio origen a otras expresiones musicales latinoamericanas y caribeñas.
- Se protege no solo el género musical, sino también sus danzas, modos de hablar y formas de construir instrumentos.
- Se pone en valor el estilo de vida de las comunidades soneras, hoy presentes en numerosos países.
“No solo se reconoce al género musical, sino también a las expresiones danzarias, a la manera de hablar, a la construcción de los instrumentos, a la forma de vivir en una comunidad de soneros que ya se ha expandido a muchísimas partes del mundo y ha dejado un legado invaluable”, afirmó Fajardo.
El son fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación cubana en 2012 y, con su reciente incorporación a la lista de la Unesco, se suma a otras expresiones autóctonas como la Rumba, el Punto Cubano, la Tumba Francesa, las Parrandas del Centro de Cuba y el Bolero. En cada nueva celebración del Día del Son, Cuba refuerza el compromiso de mantener vigente esta tradición y acercarla a las generaciones más jóvenes, que encuentran en ella una forma de identidad, resistencia y proyección artística hacia el futuro.

