La agencia validó el cohete y los sistemas de Artemis II en un ensayo decisivo realizado en Florida y avanzó hacia el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde 1972.

La NASA completó con éxito el ensayo general más importante de la misión Artemis II y quedó en condiciones de avanzar hacia el lanzamiento que llevará astronautas a rodear la Luna por primera vez en más de medio siglo. La prueba integral validó el cohete, la nave y los sistemas de despegue, y habilitó el inicio de la cuarentena obligatoria de la tripulación.
El ejercicio se realizó en el Centro Espacial Kennedy, donde los equipos ejecutaron un ensayo general húmedo que simuló todas las etapas previas al despegue, desde la carga de combustible hasta los últimos segundos de la cuenta regresiva. La prueba reprodujo cada procedimiento técnico para comprobar que los sistemas respondieran dentro de los parámetros previstos.
Durante la operación, el personal cargó cerca de 2,6 millones de litros de propelente criogénico en las dos etapas del cohete. Ingenieros reemplazaron sellos defectuosos en la interfaz de combustible, una zona crítica, y confirmaron que la modificación funcionó correctamente y evitó filtraciones. La agencia explicó que las concentraciones se mantuvieron dentro de niveles seguros, “lo que dio confianza a los ingenieros sobre los nuevos sellos instalados en la interfaz que dirige el combustible al cohete”.
El ensayo avanzó hasta los segundos finales antes del encendido simulado, cuando el sistema se detuvo de manera programada. La agencia describió ese momento: “Durante el conteo terminal, los sistemas automáticos asumen el control, se ejecutan las verificaciones finales de computadoras, motores y soporte terrestre, y el cohete pasa a energía interna mientras la cuenta continúa hacia el arranque simulado”. Ese tramo permitió validar el comportamiento completo del vehículo.
La misión llevará a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y al canadiense Jeremy Hansen —integrante de la Agencia Espacial Canadiense— en un viaje de diez días que rodeará la Luna sin alunizar. El plan incluye maniobras en órbita terrestre, encendido de motores hacia el satélite natural y pruebas de navegación, control manual y comunicaciones en espacio profundo.
El proyecto representa el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja desde el final del programa Apolo en 1972. La misión anterior, Artemis I, probó la nave sin tripulación y confirmó que podía viajar hasta la Luna y regresar. Artemis II incorporará intervención humana directa para evaluar la capacidad operativa en condiciones reales.
El camino hasta este punto incluyó dificultades técnicas. Un primer ensayo se interrumpió por una fuga de hidrógeno detectada en el mástil de servicio. El equipo identificó el origen, sustituyó componentes y verificó la solución en una nueva prueba. En el ensayo definitivo también se registraron una pérdida momentánea de comunicaciones y una anomalía eléctrica menor, aunque el personal resolvió ambos eventos sin afectar los objetivos principales.
El resultado evitó desmontar el cohete para revisiones adicionales y permitió mantener el cronograma. Tras la prueba, la tripulación inició una cuarentena preventiva de dos semanas. El lanzamiento podría concretarse en las próximas ventanas disponibles de marzo, sujeto al análisis final de datos técnicos.

