En el ámbito deportivo de San Nicolás por estas semanas se discute mucho de resultados, de incidentes en las canchas y de sanciones deportivas, pero poco se debate sobre los hechos de violencia que suceden “puertas adentro”. Cuando el ejemplo no acompaña lo que se reclama hacia afuera.

La situación de violencia casi cotidiana que estamos viviendo como sociedad por estos tiempos no le escapa a ningún ámbito. Mientras los adolescentes de escuelas secundarias amenazan con pintadas en los propios establecimientos y dirimen “sus cuentas” por las calles de la ciudad cada fin de semana, han logrado llevar también estos problemas al interior de los clubes de la ciudad.
Y lejos de encontrar allí un entorno contenedor donde los ánimos se apacigüen, consiguen aliados para los problemas.
El deporte, cada disciplina (sea cual fuere), sus profes, sus hábitos de entrenamiento, la competencia y la responsabilidad que todo eso conlleva se sostienen como estandartes de los valores que cada vez cuesta más encontrar en otros ámbitos. Incluso dentro de los propios clubes, donde el ambiente “recreativo” terminó por contaminarse con lo peor de la violencia social que hoy atravesamos.
Y así es como son cada vez más habituales los incidentes en los espectáculos deportivos y las peleas en ámbitos donde la dirigencia tiene la obligación de brindar seguridad y contención. Lejos de eso, en las últimas semanas fue evidente como la dirigencia de clubes nicoleños accionó con liviandad sobre este tipo de cuestiones, con respuestas evasivas y sanciones leves o inexistentes.
Incidentes en canchas de fútbol, agresiones a árbitros, violencia en el básquet, peleas dentro de los clubes. Muchas situaciones con mayores de edad como protagonistas, y que lejos de ser sancionados y denunciados por los hechos, reinciden en las mismas cuestiones y terminan sirviendo “de ejemplo” para que los menores actúen de la misma manera.
Los clubes, como formadores de personas más allá del deporte, deberán afrontar el compromiso ante esta escalada y accionar en consecuencia, dando un ejemplo claro y contundente de intolerancia para con este tipo de situaciones de violencia. Por el momento, estamos lejos.

