
El contundente triunfo del peronismo en la provincia de Buenos Aires tuvo efectos colaterales. Uno de ellos fue que obturó el surgimiento de otros espacios que empiezan a pararse en la vereda de enfrente del presidente Javier Milei.
Es el caso de Provincias Unidas, la agrupación de gobernadores y dirigentes provinciales que buscan diferenciarse también de Fuerza Patria y convertirse en una alternativa de cara a 2027. Pero la performance de sus representantes en la elección bonaerense fue magra: solo obtuvieron dos bancas para senadores y otras dos para diputados en las secciones cuarta y sexta.
Entre los gobernadores de Provincias Unidas hubo una ponderación de lo realizado por los hermanos Passaglia, desde la flamante fuerza Hechos, que logró romper la polarización en la segunda sección y obtuvo el resultado que esperaba: consiguió tres de las 11 bancas en juego. Mientras que en San Nicolás, distrito que gobiernan, consiguieron alrededor del 50% de los votos.
En cambio, Somos Buenos Aires –que tuvo el apoyo de algunos integrantes de Provincias Unidas, como Schiaretti– no logró romper la polarización entre Fuerza Patria y La Libertad Avanza y apenas cosechó un 5,33% en el resultado global de la provincia.
En ese marco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, dijo que el resultado en la provincia de Buenos Aires es “un llamado de atención de la ciudadanía, que le exige al gobierno nacional más humildad”. También felicitó a Manuel Passaglia y a Pablo Petrecca “por la excelente elección” que hicieron, según él, en un contexto “polarizado”.
Por su parte, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, afirmó: “En las sucesivas elecciones provinciales se advierte un claro llamado de atención que el Gobierno nacional debe atender”.
“Sin gestión, no hay futuro. Los argentinos queremos crecer y desarrollarnos con seguridad y en paz. Pero las familias no llegan a fin de mes, y con discursos de confrontación y división, no se resuelven los problemas”, remarcó Llaryora.

