EL NORTE ha publicado en ediciones anteriores, las historias de los nicoleños que se encuentran viajando por el mundo y cumpliendo sueños. Sus objetivos se fueron concretando con el paso del tiempo y han sabido demostrar que es posible triunfar a pesar de ser extranjeros.

De la Redacción de El Norte
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Los nicoleños han sabido demostrar que se puede triunfar en otros países, con culturas diferentes, idiomas complicados y adversidades que superar. Así lo hemos plasmado en EL NORTE durante todo el 2022. Hoy, mencionaremos solo algunos casos, de los cientos que hay, hubo y habrá.
Sin lugar a dudas, la historia de Bárbara Filace es impresionante. Con 23 años se convirtió en la Chef Pastelera del restaurante Le Braque de la ciudad de Lille, en Francia. A tan corta edad, se encarga de todo lo relacionado a la pastelería del lugar, es decir, es la jefa del área en cuestión.
Su experiencia la hizo en San Nicolás, ya había coqueteado con la idea de ser parte de la alta cocina cuando tenía 20 años. La pandemia echó para atrás esas expectativas y decidió volverse a Argentina. La oportunidad no tardó en llegar y el resultado es una nicoleña siendo la jefa pastelera de un reconocido restorán de Lille, Francia.
A veces no son solo historias de cambios culturales. Hay dos nicoleños que llevan la cultura argenta a otros países, muestran ante los ojos del mundo, uno de los emblemas más tradicionales de Argentina: El tango. Así es la vida de Carla Domínguez y Julio Seffino, dos nicoleños que viven de bailar tango por el mundo y que lograron llevar la cultura argentina a otros países. La pareja, ella de 30 años y él de 32, trabaja profesionalmente en el baile desde el 2013. Consiguieron estar siete meses fuera de Argentina, tres en Estados Unidos y cuatro en México, mientras buscaban nuevos horizontes. Participaron de mundiales de tango, del famoso programa America’s Got Talent y continúan entablando conexiones en otros países para poder seguir llevando la cultura argentina al éxito.
Contra los mitos
Parece loco, pero hay vecinos que critican esas aventuras de nicoleños que viajan en busca de sus sueños. “Es fácil ir a tirar café y vivir como mendigos”, resuena popularmente en las calles de nuestra ciudad ante la lectura de las historias publicadas en otras ediciones de éste diario.
Sin embargo, ha quedado demostrado que no es así. Se puede triunfar tirando café, levantando mesas o lavando platos, los sueldos alcanzan, las oportunidades abundan y los nicoleños lo comprueban.
Un ejemplo claro de ello, es Fausto Silenzi, nicoleño viviendo en Melbourne (Australia) hace cinco años, es barista en “The League of Honest Coffee” y desmintió la creencia popular que abunda entre los argentinos: “Soy barista porque me encanta y acá es un trabajo muy bien remunerado y valorado”, afirmó Silenzi.
Había mucho por aprender, ya que Melbourne es una de las ciudades con mayores cafeterías per cápita del mundo. “Caminás una cuadra y tenés cafeterías, hacés otra y te topás con otra cafetería. Consumen tanto café que ya el paladar que tienen es muy exquisito, entonces esperan que los estándares de preparación sean muy altos. Ahí me di cuenta de que en realidad no sabía absolutamente nada”, aseguró.
Lo logró, aprendió, se quedó y demostró que tirar café no es algo para nada irrelevante.
Grandes historias
Otra de las historias que no podían faltar en esta recopilación, es la de Pedro Bonofiglio, la voz del Real Madrid Basket. Su historia no es muy diferente a la de los demás, pero tiene un tinte especial por sus incansables ganas de darse la cabeza contra la pared.
Voló a España con poco dinero, relató fútbol por varios años, realizó eventos, hasta que un día, la oportunidad le llega y lo convierte en un emblema para el periodismo deportivo nicoleño.

