Los problemas que enfrenta la Generación Z con la inteligencia artificial, según la propia IA

Un análisis basado en Gemini expone los principales problemas que la inteligencia artificial genera en la Generación Z, desde el acceso al empleo hasta el impacto en la educación y las relaciones sociales.

La inteligencia artificial generativa impacta de forma directa en la Generación Z y genera nuevos desafíos económicos, educativos y sociales. Según Gemini, el efecto más fuerte se observa en el acceso al empleo, donde se registra la “desaparición de los empleos ‘junior’”, lo que dificulta el ingreso de los jóvenes al mercado laboral.

A medida que estas herramientas se integran en la vida cotidiana, los nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2010 se posicionan en la primera línea de este cambio tecnológico. Para analizar este escenario, Gemini identificó los principales obstáculos que la IA introduce en sus trayectorias académicas, profesionales y personales.

Lejos de la idea de que se trata de una generación sin dificultades por su familiaridad con la tecnología, la IA advierte que el fenómeno plantea problemas profundos. Estos desafíos abarcan desde el plano económico hasta efectos psicológicos y sociales que impactan en la vida diaria de los jóvenes.

La desaparición de los empleos junior y el impacto económico

Gemini señala que el impacto económico más duro para la Generación Z está en la “desaparición de los empleos ‘junior’”.

Tradicionalmente, los recién graduados ingresaban al mundo laboral a través de tareas básicas o repetitivas, como la redacción de borradores, la programación inicial o el análisis de datos. Sin embargo, “las empresas están utilizando la IA para automatizar exactamente esas tareas de nivel de entrada”.

Este cambio genera una barrera concreta: “se les exige experiencia previa para puestos intermedios, pero la IA les ha quitado la oportunidad de obtener esa experiencia en los puestos ‘junior’”, advierte Gemini.

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Riesgos en el aprendizaje y desarrollo cognitivo

En el ámbito educativo, la inteligencia artificial introduce riesgos en el desarrollo de habilidades clave. Gemini explica: “La fricción es necesaria para el aprendizaje. Cuando te enfrentas a una página en blanco o a un problema matemático difícil, tu cerebro desarrolla vías neuronales para resolverlo”.

El uso extendido de herramientas que resuelven tareas de manera inmediata puede derivar en una “atrofia cognitiva”. Según la IA, “los jóvenes están perdiendo la capacidad de estructurar argumentos largos, investigar fuentes primarias o tolerar la frustración que conlleva el proceso creativo o analítico”.

Ansiedad académica y desconfianza en las instituciones

El uso de sistemas de detección de contenido generado por inteligencia artificial genera un nuevo foco de conflicto en el ámbito educativo. Gemini sostiene que herramientas como Turnitin “han demostrado ser profundamente inexactos”.

Este escenario provoca “ansiedad constante de ser acusados injustamente de plagio por un algoritmo defectuoso, incluso cuando escribieron sus ensayos 100 % por su cuenta”. Como consecuencia, se instala un clima de “desconfianza constante entre profesores y alumnos”.

Aislamiento social y crisis de la verdad en la era digital

La inteligencia artificial también influye en las relaciones sociales. Gemini advierte que “la IA está añadiendo una nueva capa a esto: los chatbots de acompañamiento emocional”.

Si bien estos sistemas pueden ofrecer contención temporal, “relacionarse con una IA diseñada para darte siempre la razón y complacerte reduce la tolerancia de los jóvenes a las relaciones humanas reales, las cuales son complejas, requieren empatía y, a veces, traen conflictos”.

En paralelo, la Generación Z enfrenta dificultades para verificar la autenticidad de la información. “Ahora se enfrentan a un internet inundado de deepfakes fotorrealistas, voces clonadas y noticias fabricadas por IA”, explica Gemini.

Este contexto genera un “agotamiento mental profundo”, ya que deben estar “constantemente en guardia, verificando si una foto es real, si un video de un político pasó de verdad o si un mensaje de voz pidiendo ayuda es realmente de su familiar o una estafa cibernética”.

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