Lula califica el acuerdo UE‑Mercosur como un hito para el multilateralismo
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur como una “victoria del diálogo y la negociación” y un “día histórico para el multilateralismo”. La decisión de la mayoría de los países europeos de acompañar el pacto reactivó un proyecto que se discute desde hace más de 25 años y que apunta a crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo.
El entendimiento abarca a los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, con Bolivia en proceso de adhesión— y a los 27 miembros de la Unión Europea. En conjunto, el bloque ampliado comprende una población estimada en 718 millones de personas y un producto bruto interno cercano a los 22 billones de dólares, unos 19 billones de euros, configurando un mercado de enorme peso relativo en la economía global.
Para Lula, el avance del tratado envía una señal política y económica en un contexto internacional marcado por el aumento del proteccionismo y las tensiones comerciales. El mandatario brasileño subrayó que el acuerdo refuerza la apuesta por el comercio internacional como motor de crecimiento, con beneficios potenciales para las dos regiones, y sostuvo que abre nuevas alternativas para las exportaciones del Mercosur, en particular las de Brasil, además de fomentar la llegada de inversiones europeas al bloque sudamericano.
La aprobación en el ámbito europeo se produjo luego de que la Comisión Europea incorporara mecanismos específicos para proteger a los agricultores del continente frente a eventuales incrementos súbitos de las importaciones agropecuarias procedentes del Mercosur. Aun así, Francia y otros cuatro países mantuvieron su rechazo, presionados por sus sectores rurales, pero no lograron reunir los votos suficientes para frenar el avance del entendimiento.
Firma en Paraguay y el desafío de la ratificación parlamentaria
Con esta luz verde política, las autoridades sudamericanas esperan poder concretar la firma del tratado la próxima semana en Paraguay, país que ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur. La rúbrica representaría un paso institucional clave y permitiría avanzar hacia la etapa de ratificación en los parlamentos nacionales y en el propio Parlamento Europeo.
Sin embargo, el camino no está despejado. En la Eurocámara persisten sectores que cuestionan el pacto, tanto por su posible impacto en determinadas ramas productivas como por preocupaciones ambientales, en particular sobre la deforestación en la Amazonia y otros ecosistemas estratégicos. Esos grupos políticos y sociales ya adelantaron que darán batalla para frenar o condicionar la entrada en vigor del acuerdo.
- Más de 25 años de negociaciones: el acuerdo UE‑Mercosur comenzó a discutirse en los años 90 y atravesó múltiples interrupciones y cambios de gobierno.
- Contexto geopolítico: las tensiones comerciales impulsadas por Estados Unidos, con subas unilaterales de aranceles, aceleraron el interés de ambas partes en cerrar el pacto.
“En un escenario internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo, el acuerdo es una señal a favor del comercio internacional como factor de crecimiento económico”, afirmó Lula da Silva.
Mientras los gobiernos de la región destacan la oportunidad de diversificar mercados y atraer inversiones, organizaciones empresarias y productivas seguirán de cerca la letra chica del acuerdo, que definirá plazos de desgravación arancelaria y niveles de acceso efectivos a los mercados. El desenlace en el Parlamento Europeo y en los congresos nacionales será determinante para saber si este histórico anuncio se traduce finalmente en un nuevo capítulo de integración birregional.

