Macron cuestiona a Estados Unidos y alerta por un “nuevo imperialismo”
NewsITe
En su tradicional discurso ante el cuerpo diplomático francés en París, el presidente Emmanuel Macron trazó un diagnóstico preocupante del orden internacional. Señaló que Estados Unidos se está “alejando gradualmente” de algunos de sus aliados históricos y desentendiéndose de reglas internacionales que hasta hace poco impulsaba, especialmente en materia comercial, de seguridad y en foros multilaterales.
Macron advirtió que las grandes potencias —con mención explícita a Estados Unidos, Rusia y China— muestran hoy “una verdadera tentación de repartirse el mundo”, en un contexto de creciente presión geopolítica. Para el mandatario, las instituciones del multilateralismo funcionan “cada vez con menos eficacia”, lo que abre paso a nuevas formas de “agresión neocolonial” en las relaciones internacionales.
“Rechazamos el nuevo colonialismo y el nuevo imperialismo, y también rechazamos el vasallaje y el derrotismo”, enfatizó Macron, en un mensaje dirigido tanto a los socios europeos como a los actores globales. Sus palabras se producen tras la reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela, destinada a capturar al presidente Nicolás Maduro y tomar el control del país, y en un clima marcado por la ambición manifestada por Donald Trump de hacerse con Groenlandia incluso por la fuerza.
Autonomía estratégica europea frente a Estados Unidos, Rusia y China
Macron describió un escenario dominado por la “ley del más fuerte”, al mencionar la guerra en Ucrania que atribuyó a la “potencia desestabilizadora” rusa, así como las tentaciones de China de invadir Taiwán y su “agresividad comercial cada vez más desenfrenada”. Ante este panorama, reclamó que Francia y la Unión Europea abandonen la postura de ser solo una referencia “moral” y construyan una verdadera capacidad de poder.
Para ello, defendió una mayor “autonomía estratégica” europea tanto en el plano comercial como en el de la seguridad. Señaló que la UE enfrenta un “doble problema”: por un lado, la presión de la agresividad económica china, y por otro, los aranceles y medidas unilaterales de Washington. En este marco, reclamó un proceso de rearme europeo y una agenda acelerada basada en la “preferencia europea” y en la simplificación del mercado único y del mercado de capitales.
Reforzar las normas digitales y condicionar acuerdos comerciales
Macron se detuvo también en la necesidad de defender la normativa europea sobre el sector tecnológico, en particular la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMCA), fuertemente criticadas por Trump. A su juicio, estas regulaciones deben convertirse en un auténtico “escudo democrático” frente a injerencias y prácticas abusivas de grandes plataformas y potencias externas.
Sin mencionar directamente el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el presidente francés insistió en la idea de incorporar “cláusulas espejo” en los tratados comerciales para asegurar que los productos que ingresan al mercado europeo respeten los estándares ambientales, sociales y sanitarios del bloque. Esa es una de las principales razones esgrimidas por Francia para mantener reservas frente al pacto, en un contexto de fuertes protestas de agricultores que reclaman más protección.
- Defensa de una política comercial que priorice la protección frente a la deslealtad, sin caer en el proteccionismo clásico.
- Reclamo de un multilateralismo “eficaz” y de un G7 que no se convierta en un bloque anti-China ni anti-BRICS.
“Nuestra agenda económica para defender nuestro interés es muy simple. El primero es la protección, lo que no es proteccionismo, sino asumir que somos una potencia industrial, comercial y aduanera que debe protegerse frente a reglas desleales”, sostuvo Macron.
De cara a la presidencia francesa del G7, que culminará en la cumbre de junio en la ciudad alpina de Evián, Macron afirmó que su objetivo será evitar la fragmentación del sistema internacional y fortalecer un multilateralismo pragmático. Enfatizó que el foro no debe convertirse en un “club anti-China” ni en una plataforma contra los BRICS, sino en un espacio para gestionar los grandes desequilibrios globales y redefinir el rol de Europa en el mundo.

