El Presidente Ejecutivo de Ternium Argentina pide “un marco de paz social” que genere condiciones que permitan resolver el conflicto con trabajadores de contratistas que tiene, virtualmente, paralizada a la planta General Savio. Advierte que si no se levanta la medida de fuerza, “no hay solución posible”. Y considera “desmedido” el reclamo gremial. “Si accediéramos a esa exigencia, los empleados de las contratistas pasarían a ganar, en promedio, un 20 o 30 por ciento más que los nuestros”, afirmó Martín Berardi en diálogo con EL NORTE.

De la redacción de EL NORTE
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El cese de actividades de trabajadores de contratistas que prestan servicios en Ternium cumple este lunes doce días. Y, de momento, alienta a pensar en un resolución a la vista teniendo en cuenta la decisión de la UOM de extender la medida de fuerza, al tiempo que la compañía del Grupo Techint dejó en claro que no va a negociar mientras se lleve a cabo la huelga.
“De este conflicto se sale sentándonos a la mesa en un marco de paz social, negociando un acuerdo que permita establecer un puente hasta la paritaria que comenzará a discutirse ahora, en septiembre”, explica Martín Berardi. En diálogo con EL NORTE, el Presidente Ejecutivo de Ternium Argentina manifestó que “la empresa viene aplicando actualizaciones salariales a cuenta de aumentos en paritarias, que han sido muy cercanos a la inflación. Obviamente, los aumentos en este contexto son más bajos porque la inflación es más baja. Pero, insisto, hemos otorgado prácticamente los mismos aumentos incrementos que se acordaran en paritarias. Por eso nos parece que pretender un aumento del 38 al 53 por ciento por encima de la paritaria no es realista. Mucho menos en un marco de necesidad de ganar competitividad”, añadió.
Para Berardi, “el reclamo es desmedido. Si se busca una recomposición salarial en la industria metalúrgica y siderúrgica a través de un conflicto de contratistas, bueno, claramente no es el camino. El camino es la paritaria nacional”, afirma Berardi, “Si nosotros accediéramos al reclamo del gremio, los empleados de las contratistas, que en promedio tienen menor calificación que los nuestros, pasarían a ganar, en promedio, un 20 o 30 por ciento más que los nuestros. No es posible. Por eso decimos que el pedido es desmedido”.
“Rehenes”
La empresa es clara en su mensaje: que la UOM no haya acatado la conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo de Nación impide el diálogo. “El escenario de medidas de fuerza por período indeterminado configura un marco en el que la empresa puede negociar. Siempre hemos expresado nuestra absoluta disposición a dialogar en un marco de paz social que posibilite una solución sustentable y sostenible, y que permita ganar competitividad. Pero hoy no están dadas las condiciones en virtud de que hay un estado asambleario, del que participan los [operarios] que no trabajan, cuando hay gente que sí quiere trabajar. Bajo este mecanismo es imposible llegar a un acuerdo. Es un mecanismo de toma de rehenes, donde impera la lógica de no soltar al rehén hasta no conseguir lo que se busca. Ese no es un marco de negociación en el que las partes, de buena fe, tratan de encontrar una solución sustentable”, enfatiza Berardi.
“Si la pretensión es aumentar los salarios reales, la única manera es ganar competitividad. Es decir, producir más con los mismos recursos. A eso debe apuntar todo el tejido industrial de la Argentina. Hoy la industria se ve amenazada por una economía mucho más abierta, mucho más competitiva, en un mundo que asiste a una guerra global de aranceles por la competencia desleal de China. La situación es muy compleja. Todo el tejido industrial hoy busca desenfrenadamente de mejorar la productividad en cada uno de los rincones de sus procesos industriales. En este contexto, un aumento salarial del 50 por ciento por encima de la inflación no es posible”, insiste el Presidente Ejecutivo de Ternium.
¿Se para el alto horno?
La pregunta que se viraliza en una ciudad cuya economía está fuertemente atravezada por la actividad de un gigante productivo la responde el propio Martín Berardi. ¿Existe riesgo de que el alto horno se apague en caso de extenderse el cese laboral de contratistas?
“Estamos concentrados en mantener la operación de la planta con el esfuerzo de nuestra gente, y el de los contratistas que sí están realizando sus tareas. Pero cuando algunos trabajos se frenan lo que ocurre es que comienza a haber problemas en todos lados. Hay tareas que son necesarias, y que nos estamos viendo obligados a reprogramar en el tiempo. O sea que se va acumulando un pasivo de inconvenientes que ponen en riesgo la operación [del alto horno]. Por el momento estamos sosteniendo el inconveniente con los trabajadores propios, que hacen sus tareas habituales y las de contratistas, extendiendo sus horas de trabajo. Es decir que con mucho esfuerzo de nuestra gente se está pudiendo sostener la operación del alto horno. Pero, obviamente, el riesgo existe”, respondió Berardi. “Estos conflictos son delicados, y causan pérdidas a la empresa, a las familias y a la comunidad”, concluyó.

