Más de 900 vacunas en desarrollo cambian la prevención

Innovación en vacunas: un cambio de paradigma global

Investigación científica en nuevas vacunas

NewsITe

En el marco de la Semana de Vacunación en las Américas, especialistas y cámaras del sector farmacéutico advierten que el mundo atraviesa una transformación silenciosa pero profunda en materia de prevención: hoy hay más de 900 vacunas en fase de investigación, muchas de ellas dirigidas a enfermedades para las que todavía no existe una herramienta preventiva eficaz.

Desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe) destacan que los sistemas de salud enfrentan patologías nuevas o reemergentes, de rápida expansión y alto impacto económico, lo que obliga a repensar cómo se diseñan, se prueban y se producen las vacunas. El objetivo: responder con mayor velocidad y precisión ante amenazas sanitarias conocidas y emergentes.

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Casi la mitad de las vacunas en desarrollo apunta a enfermedades sin vacunas disponibles, entre ellas VIH, enfermedad de Lyme, tuberculosis y malaria, además de infecciones de transmisión sexual como gonorrea y clamidia. También se investigan formulaciones contra Streptococo A —frecuente causante de faringitis—, herpes, hepatitis C, Escherichia coli enterotoxigénica y norovirus, vinculados a cuadros de diarrea aguda, y citomegalovirus, de relevancia particular en el embarazo por su asociación con malformaciones congénitas.

Plataformas flexibles y vacunas de próxima generación

Uno de los cambios más significativos es la aparición de “plataformas” vacunales: bases tecnológicas comunes que pueden adaptarse a distintos patógenos. Este enfoque, que se consolidó durante la pandemia de COVID-19, permite acelerar los tiempos de desarrollo de años a meses, al reutilizar estructuras ya validadas y enfocarse solo en el componente específico necesario para combatir cada virus o bacteria.

La asesora médica de CAEMe, Rosana Felice, explica que una vez aprobada una plataforma, se reducen notablemente los plazos y costos de producción a escala. Un ejemplo claro son las vacunas basadas en ARN mensajero, que dejaron de ser una promesa futurista para convertirse en una tecnología consolidada. Además de aplicarse a enfermedades infecciosas, ya se exploran para el abordaje de cáncer y otras patologías complejas, abriendo una nueva etapa en la medicina preventiva y terapéutica.

En paralelo, la comunidad científica trabaja en vacunas “universales”, capaces de ofrecer protección frente a múltiples variantes de un mismo virus, como el de la influenza. De concretarse, podrían disminuir la necesidad de actualizaciones frecuentes, un desafío recurrente en las campañas de vacunación estacional.

Nanotecnología, nuevas vías de aplicación e inteligencia artificial

Otro frente de avance es la nanotecnología. Las nanopartículas funcionan como vehículos que protegen el material genético o los componentes activos de la vacuna y los dirigen a las células adecuadas. Esto potencia la eficacia de la inmunización, mejora la estabilidad del producto y reduce la probabilidad de efectos adversos, al permitir una activación más controlada del sistema inmune.

Los desarrollos incluyen transportadores basados en lípidos, partículas similares a virus y otros sistemas diseñados para optimizar el “viaje” de la vacuna dentro del organismo. A la vez, se experimenta con nuevas vías de administración, como vacunas intranasales y orales, que buscan generar una barrera inmunitaria en las mucosas, especialmente útil para prevenir la entrada de patógenos respiratorios.

La inteligencia artificial (IA) también gana terreno en este campo. Herramientas de machine learning se emplean para identificar con mayor rapidez antígenos prometedores, diseñar moléculas más precisas y predecir cómo responderá el sistema inmunológico. Este enfoque integrado acorta los tiempos de investigación y permite ajustar con mayor fineza la seguridad y la eficacia de las formulaciones.

“Estamos ante un enorme potencial transformador de las tecnologías de vacunas de próxima generación. El desafío es que esas vacunas lleguen efectivamente a quienes las necesitan, en cada rincón del país”, subraya la Dra. Rosana Felice.

De cara al futuro, los especialistas sostienen que el éxito no dependerá solo de los avances científicos, sino también de la articulación entre Estado, industria, comunidad médica y ciudadanía. Garantizar acceso equitativo, sostener calendarios de vacunación actualizados y reforzar la confianza social en las vacunas serán claves para que esta nueva ola de innovaciones se traduzca en más salud y menos enfermedades evitables.

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