Compradas legalmente y luego desviadas al comercio ilegal, robadas a quienes las tenían lícitamente, alquiladas, réplicas o de fabricación casera. Aunque los datos oficiales de 2025 del Ministerio Público bonaerense aún no han sido difundidos, fuentes de la Justicia sostienen que en el último año se registraron menos delitos con armas en San Nicolás. De todas formas, el origen de estas continúa preocupando a los investigadores.

De la redacción de EL NORTE
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Armas de fuego en los colegios, en disputas barriales, en ajustes de cuentas, en amenazas y asociadas a delitos contra la propiedad. Pueden ser réplicas, de fabricación artesanal, robadas, alquiladas o, incluso, de origen lícito y luego ingresadas al comercio ilegal. Todos los caminos son posibles para que los delincuentes las obtengan.
Aunque los últimos datos oficiales del Ministerio Público bonaerense, correspondientes a 2025, acerca de la cantidad y modalidad de delitos aún no fueron dados a conocer, fuentes vinculadas a la Justicia consultadas por EL NORTE advirtieron que en este período, en San Nicolás, hubo un marcado descenso en cuanto a los hechos delictivos cometidos con armas de fuego.
De todas formas, casos como el doble crimen de la Costanera, ocurrido en noviembre de 2024, en el que una sola bala disparada desde un arma de alta letalidad en poder de menores mató a dos jóvenes, interpela acerca del origen de las armas. A este gravísimo hecho se suman otros tantos, como el registrado el viernes en la calle Strauss del barrio Las Mellizas, en el que un hombre de 23 años resultó herido en una pierna por un balazo efectuado por un sujeto con quien mantendría conflictos de vieja data.
Otro de los hechos que encendieron la alerta de los investigadores por no ser habituales fue un asalto ocurrido días atrás, en el que integrantes de una banda interceptaron a una mujer con un arma larga recortada para robarle el auto. El episodio tuvo lugar a fines de marzo en Urquiza al 300. El automóvil fue recuperado poco después en Villa Constitución y detuvieron a integrantes de la banda conformada por dos cordobeses (uno de ellos menor de edad), un sujeto oriundo de San Pedro y un nicoleño.
Otro joven residente en Villa Constitución se encuentra prófugo. Llamó la atención el uso de una escopeta recortada poco común en los delitos cometidos en San Nicolás. En todos los casos, el interrogante que se mantiene es la procedencia de las armas.
La ruta de las armas
Las agresiones y los robos calificados lideran la franja de delitos armados. Las llamadas “agresiones con armas” son aquellas en las que los disparos no ocasionan lesiones graves o cuando, por ejemplo, se efectúan balazos en los frentes de las viviendas sin heridos. Estos hechos son seguidos en importancia por los robos calificados.
Fuentes judiciales informaron a EL NORTE tiempo atrás que las armas secuestradas en los operativos realizados en el Departamento Judicial San Nicolás eran las de calibre 22, 32 y 38; algunas eran réplicas y, en gran número, de fabricación casera de alto poder destructivo, más peligrosas que las comunes. Estas, por su alto poder de ofensividad, se equiparan en la escala penal con las llamadas “armas de guerra”.
Acerca de cómo ingresan las armas al mundo delictual, las fuentes locales consultadas sostuvieron que no hay presunción de que haya en la ciudad un mercado negro, pero que de todas formas aún no han podido resolver en su totalidad el enigma acerca de cómo se consiguen las armas. Los datos obtenidos revelan que algunas provienen de la venta en locales habilitados para ello, pero en los que no se exige registro (este control le compete al Estado); otras fueron robadas a particulares que las tenían de manera legal; también se dieron algunos hechos de robos a policías; otras son las famosas “tumberas” de fabricación casera y hay un número que todavía es enigmático en cuanto a cómo se insertan en los espacios del hampa.
Cuando en nuestra jurisdicción se secuestra un arma, queda en custodia y se procura que esa cadena de custodia se mantenga en las etapas posteriores. Cuando se dispone que no debe ser devuelta y que, por ejemplo, ya no constituye prueba, se decomisa y va al Renar (Registro Nacional de Armas) para su destrucción. En algunas oportunidades ha habido robos en ese organismo. También se explicó que han tenido conocimiento de que en alguna otra jurisdicción se dieron casos de que un arma secuestrada volvió a ingresar al circuito ilegal.
En 2023, cuatro personas fueron detenidas tras la desaparición de armas de fuego bajo custodia del Ministerio Público Fiscal de Junín. Estuvieron involucrados un agente judicial y uno del Servicio Penitenciario, ambos de esa localidad, y dos familiares de este último –un hombre y una mujer– residentes en nuestra ciudad. Según trascendió, esas armas se vendieron en San Nicolás.
Se presume que las armas utilizadas en crímenes, en su gran mayoría, provienen de una combinación de mercados legales desviados, tráfico internacional y robos locales. Las principales fuentes de las que se abastecen los delincuentes provienen de «testaferros», que son personas sin antecedentes que compran armas legalmente y luego las entregan a criminales, reportándolas falsamente como robadas o extraviadas.
Las que originalmente pertenecían a fuerzas policiales o militares y que terminan en el mercado negro por corrupción o robos a depósitos oficiales. También por robo en viviendas particulares donde los dueños poseen armas registradas legalmente (es la mayor fuente de suministro para delincuentes comunes). Se han reportado casos de alquiler de armas y de fabricación artesanal de armas básicas o de réplicas modificadas.

