El capitán de la Selección Argentina recordó la bronca de Celia Cuccittini cuando Newell’s no se hizo cargo del tratamiento de crecimiento y también explicó por qué decidió no quedarse en la pensión de River.

Lionel Messi, capitán de la Selección Argentina y referente de Inter Miami en la MLS, recordó el tratamiento que debió afrontar durante su adolescencia para suplir el déficit de la hormona de crecimiento. También reveló que su madre, Celia Cuccittini, se enojó porque Newell’s no colaboró con los costos cuando la familia más lo necesitaba.
Messi inició su recorrido futbolístico en el Club Abanderado Grandoli, cerca de su casa, y luego pasó a las divisiones inferiores de Newell’s. El 30 de marzo de 1994, con apenas siete años, firmó su primera planilla en la Asociación Rosarina de Fútbol. Sin embargo, la relación con el club cambió a partir del momento en que fue diagnosticado.
En su reciente entrevista con Luzu, el rosarino explicó: “Yo empecé el tratamiento cuando tenía 11 años y ya estaba en Newell’s. Durante unos análisis me descubrieron eso y fui al médico del club, el mismo que lo trató a Damián Manso. Era un proceso costoso, la empresa de mi viejo cubría una parte, pero no llegaba y el club dijo que se iba a hacer cargo. Nosotros vivíamos en la zona sur de la ciudad, le hacían ir a buscar la plata a mi vieja y no se la daban”.
Más adelante, aclaró que el enojo de su madre no estaba dirigido a la institución en general. “No tenía nada que ver con el club, sino con la persona que estaba a cargo en ese momento”, señaló, al remarcar su vínculo afectivo con Newell’s.

Messi también recordó cómo se dio su acercamiento a River. “Hice una prueba. A los diez días volví, me comentaron que me tenía que quedar en la pensión y que se iban a hacer cargo del tratamiento, aunque me dijeron ‘tenés que ir vos a sacar el pase y venir’. Obviamente, cuando lo fui a pedir no me lo dieron”, contó. “Ahí se cortó todo y después apareció lo de Barcelona, que no estaba en los planes de nadie”.

