A la espera del dato referido a la actividad en marzo, la producción metalúrgica atraviesa un nuevo retroceso, con una caída superior al 10% interanual y niveles de capacidad ociosa que en algunos segmentos alcanzan el 60%. El deterioro fue advertido por empresarios de distintas ramas y regiones del país, quienes señalaron que la contracción del consumo interno se consolidó como el principal factor de la caída.

De la redacción de EL NORTE
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Empresarios metalúrgicos de distintas ramas y regiones del país encendieron una señal de alarma por el fuerte deterioro que atraviesa la industria. De acuerdo con un informe reciente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad registra una caída superior al 10% interanual y niveles de capacidad ociosa que, en algunos segmentos, ya alcanzan el 60%.
El trabajo, procesado por la agencia Noticias Argentinas (NA), advierte que el fenómeno responde a una combinación de factores: la contracción del consumo interno, la virtual paralización de la obra pública nacional y modificaciones en la demanda de sectores clave como el petróleo, el gas y la agroindustria. El impacto se siente con fuerza en las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el núcleo del entramado metalúrgico argentino.
Desde ADIMRA señalan que la competencia con productos importados, en especial de China y Brasil, se da en condiciones desiguales. Mientras la industria local opera bajo una elevada presión impositiva y dificultades de financiamiento, muchos de sus competidores externos reciben subsidios y apoyo estatal para exportar, lo que profundiza la pérdida de competitividad de la producción nacional.
Los empresarios también cuestionan la apertura comercial sin reglas claras y el fomento a la importación de maquinaria usada, medidas que, según advierten, debilitan la cadena de valor local. En este contexto, alertan sobre el riesgo concreto de cierre de establecimientos, pérdida de empleos calificados y deterioro adicional del poder adquisitivo de la clase media.
Empleo y salarios
En diálogo con NA, el presidente de ADIMRA, Elio Del Re, remarcó que la caída del consumo golpea de manera transversal a toda la economía. Según indicó, en febrero la producción metalúrgica registró una baja del 10,3% interanual y ocho de los principales sectores del rubro mostraron resultados negativos, reflejando un escenario de recesión extendida.
Para el dirigente empresario, el combate a la inflación no puede ser el único objetivo de la política económica. Del Re sostiene que la falta de crédito accesible, sumada a la pérdida del poder de compra de los salarios, profundiza la retracción de la demanda y limita la recuperación productiva. Sin compradores con ingresos suficientes, advierte, se profundiza el círculo vicioso de menos ventas, menos producción y más desempleo.
“Para que haya compradores tiene que haber salario; tiene que haber trabajadores con empleo formal y capacidad de consumo. Si no se toman decisiones de política industrial, podemos entrar en una fase aún más crítica”, advirtió Elio Del Re.
Desde el sector reclaman medidas integrales que incluyan estímulos a la producción nacional, financiamiento a tasas razonables para pymes, protección frente a prácticas desleales de comercio exterior y un plan de obra pública que actúe como motor de la demanda. La industria metalúrgica, recuerdan, es estratégica por su efecto multiplicador sobre el empleo y su aporte a la innovación tecnológica.
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