El Presidente llegó al portaaviones nuclear estadounidense para participar de una actividad conjunta en el marco del Passex 2026. La visita se desarrolló durante los ejercicios navales que realizan la Armada Argentina y fuerzas de Estados Unidos en el Atlántico Sur.

Javier Milei arribó este jueves al portaaviones nuclear USS Nimitz para participar de una actividad conjunta organizada por el Comando Sur de Estados Unidos y la Embajada norteamericana en Argentina, en el marco de los ejercicios navales Passex 2026. La visita presidencial representa un nuevo gesto político y diplomático de acercamiento a Washington, especialmente en materia de defensa.
El Presidente partió desde Aeroparque alrededor de las 10 y aterrizó cerca del mediodía en la cubierta del buque estadounidense. El traslado se realizó a bordo de un Grumman C-2 Greyhound, una aeronave de transporte utilizada para operar desde portaaviones. Fue la primera vez que Milei abordó una nave de estas características.

La actividad coincidió con una demostración aérea de aviones F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, prevista dentro del programa del último día de maniobras. Los ejercicios forman parte del despliegue Southern Seas 2026, impulsado por la Cuarta Flota de Estados Unidos en la región.
A bordo del portaaviones USS "Nimitz" de la @USNavy, el Presidente @JMilei participa de una jornada del Passex 2026 🇦🇷🇺🇸 junto al Ministro @tgcarlospresti, los jefes del @EMCFFAA_Arg y de la @Armada_Arg y el embajador Peter Lamelas.
— Ministerio de Defensa (@MinDefensa_Ar) April 30, 2026
Presenciarán demostraciones aéreas de aviones… pic.twitter.com/SljsYzfdoc
Una comitiva oficial en el portaaviones
Junto a Milei viajaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Ambos posaron junto al embajador estadounidense Peter Lamelas al llegar al buque.
También participaron el asesor presidencial Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el ministro de Defensa, Carlos Presti; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; y el jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay.
La presencia de la comitiva nacional en el USS Nimitz se inscribe en una agenda de cooperación militar que el Gobierno busca profundizar con Estados Unidos. En la Casa Rosada interpretan este tipo de acciones como parte de una definición estratégica de política exterior.
El Passex 2026 y la autorización del Gobierno
El ejercicio Passex 2026 fue habilitado por el Gobierno Nacional a través del Decreto 264/2026. La medida autorizó el despliegue de medios y personal de fuerzas nacionales para realizar maniobras en la Zona Económica Exclusiva argentina entre el 26 y el 30 de abril de 2026.
Este tipo de ejercicio, denominado técnicamente Passing Exercise, se realiza cuando buques de otras naciones transitan por aguas jurisdiccionales. En este caso, el USS Nimitz cruzó el Estrecho de Magallanes y se desplazó por el Mar Argentino con destino al área ubicada al sur de Mar del Plata.
La decisión generó controversia porque estas autorizaciones suelen tramitarse mediante el Congreso. El Gobierno fundamentó la medida en el carácter excepcional de la situación y en la necesidad de habilitar la ejecución del operativo dentro de los plazos previstos.
Maniobras con buques argentinos y estadounidenses
El dispositivo combinado reunió de manera escalonada a unidades de la Flota de Mar argentina junto al portaaviones USS Nimitz y al destructor USS Gridley. El martes 28 se incorporó el destructor ARA La Argentina, con dos helicópteros Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros a bordo del buque estadounidense.
A la altura de Trelew se realizaron maniobras en formación, vuelos de exploración con aeronaves P3C Orion y ejercicios de defensa aérea con simulación de ataques de cazas F-18. Luego, frente a Necochea, la formación alcanzó su mayor despliegue con la incorporación del destructor ARA Sarandí, las corbetas ARA Robinson y ARA Rosales, y los patrulleros oceánicos ARA Piedrabuena y ARA Contraalmirante Cordero.
Entre el ARA Contraalmirante Cordero y el USS Gridley se desarrolló un ejercicio de visita, registro y captura. Frente a Mar del Plata, todas las unidades de superficie, con excepción del USS Nimitz, navegaron en columna, una maniobra táctica que exige alta coordinación entre las dotaciones.
El programa incluyó evoluciones tácticas, maniobras de comunicaciones y el tradicional ejercicio fotográfico, conocido como Photoex, que permite registrar el despliegue de la fuerza de tareas combinada.
Un antecedente reciente en el Mar Argentino
Se trata de la segunda vez en dos años que un portaaviones estadounidense de estas características recorre el Mar Argentino. En 2024, el USS George Washington participó de ejercicios con la Armada Argentina en el Atlántico Sur, también en el marco del programa Southern Seas.
En aquella oportunidad, integraron la comitiva argentina la entonces canciller Diana Mondino, el ministro de Defensa Luis Petri, el jefe del Estado Mayor Conjunto Xavier Isaac y el entonces jefe de la Armada, Carlos Allievi. También abordó el buque nuclear el embajador estadounidense Marc R. Stanley.
Durante esa actividad, el comandante estadounidense Alexis Walker destacó el objetivo de fortalecer la interoperabilidad entre ambas fuerzas. “Esta es una gran oportunidad para que Estados Unidos reafirme su asociación con Argentina. Mientras estemos aquí, vamos a operar en el aire, en la superficie y realmente construir la interoperabilidad entre nuestras armadas y nuestras naciones. El ejercicio está yendo muy bien”, señaló entonces.
Walker también elogió el desempeño de las fuerzas argentinas. “Son muy profesionales, muy capaces, y podemos trabajar estrechamente con ellos. Y se está produciendo un aprendizaje mutuo entre nuestras dos armadas”, afirmó.
El vínculo militar con Washington
La visita de Milei al USS Nimitz no aparece como un hecho aislado dentro de la política exterior del Gobierno. Desde el inicio de su gestión, el Presidente acumuló gestos de alineamiento con Estados Unidos y buscó reforzar la cooperación en defensa.
Uno de los episodios más simbólicos fue el viaje a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson. En aquella oportunidad, el Gobierno marcó su interés en avanzar con una Base Naval Integrada en el extremo sur del país.
Ese proyecto, con un presupuesto estimado entre 400 y 500 millones de dólares, apunta a desarrollar infraestructura estratégica en Tierra del Fuego y facilitar el acceso al continente antártico. Para la administración libertaria, esa agenda forma parte de una definición geopolítica más amplia.
El objetivo militar del ejercicio
Las maniobras actuales tienen antecedentes bajo la denominación “Gringo-Gaucho”, nombre con el que se conocieron ejercicios bilaterales previos entre las armadas de Argentina y Estados Unidos. Su objetivo central consiste en incrementar el nivel de adiestramiento de las dotaciones argentinas e intercambiar doctrinas y procedimientos con una de las flotas más avanzadas del mundo.
El comandante de la Flota de Mar, contraalmirante Pablo Germán Basso, zarpó a bordo del ARA La Argentina desde la Base Naval Puerto Belgrano. Según explicó, el encuentro permite realizar ejercicios de defensa antiaérea con aviones de combate y elevar los estándares profesionales de la fuerza.
A bordo del USS Nimitz también participan tres integrantes argentinos como parte del Estado Mayor multinacional: los capitanes de corbeta Julio Escudero y Romina Banegas, y el suboficial primero Jorge Ortiz. Los tres intervienen en la planificación de tácticas y procedimientos comunes.

