Con un fuerte foco en el amedrentamiento a la prensa nicoleña presente, la manifestación que prometía ser pacífica en favor de Pablo Moresco –exagente policial– tuvo lugar en la mañana de hoy. Fue frente a Tribunales, donde el joven recibió una condena de 17 años de prisión por el doble homicidio de Ulises Rial y Ezequiel Corbalán. Familiares, efectivos de la fuerza y allegados al sentenciado reclamaron que fue “un accidente de tránsito”.

Carolina Mitriani
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Pese a lo acreditado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2, a partir de las presentaciones testimoniales y principalmente los peritos especializados, familiares, allegados y colegas del expolicía Pablo Moresco se unieron frente al Palacio de Tribunales para expresar su descontento con lo definido por la Justicia. Al grito de “Somos uno, somos todos Pablo Moresco”, los presentes manifestaron que la pena impuesta contra el exoficial es injusta porque “estaba cumpliendo con su trabajo”.
“Entienden lo que quieren entender”, dijo una familiar del oficial, quien recalcó que su hermano tuvo “un accidente”. Se presentaron diferencias entre lo impuesto como argumentos de defensa a Moresco y lo expuesto por expertos, hasta por los mismos colegas que presenciaron el siniestro vial en el operativo cerrojo improvisado, que aquella noche del 1° de junio del 2020 les costó las vidas a Ulises Rial y Ezequiel Corbalán.
Lo expuesto a lo largo de cuatro audiencias en el recinto de tribunales reflejó que no se trató de un accidente, sino que Pablo Moresco eligió maniobrar a contramano para interceptar a la motocicleta en la que viajaban los jóvenes, en barrio San Martín. En cambio, los presentes en la marcha reiteraban que su accionar fue acorde a su función policial; además de adjetivar en contra de las víctimas.
Reclamos
Un exagente de la Policía Local, Nicolás, fue quien se encargó de interceptar a los periodistas que trabajaban en la cobertura, buscando amplificar las voces de esa vereda del caso. “El efectivo policial te recupera la moto porque te la robaron, porque le pasa a todo el mundo”, ejemplificó. Y agregó: “Si vos le das la voz de alto a alguien y esa persona no se detiene, ¿cómo sabés? Porque ninguno tiene un chip ni superpoder para saber si robó o hizo lo que sea. El tipo no para, no frena la moto y… ¿cómo hacés para identificarlo?”. Es preciso destacar que en el juicio quedó probado que Moresco no se identificó ante Ulises y Ezequiel. Asimismo, los jóvenes no podían presumir que lo que se acercaba de frente era un móvil policial, dado que a este le faltaban elementos básicos de distinción: balizas y sirena.
Además de los pedidos de justicia, se repitieron al unísono consignas religiosas como “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”.
Las instrucciones previstas a los oficiales en período de pandemia no indicaban bajo ningún punto forzar a la interceptación de los vehículos en caso de que alguien incumpliera con la restricción de circulación. Por el contrario: en los alegatos se resaltó que no fue aplicado por el exagente policial el principio de racionalidad, que consigna que las consecuencias de la acción no deben resultar un mal mayor al que se intenta evitar. Además, la moto resulta de menor porte que el patrullero, constatado como vehículo embistente.
Contra la prensa
Previo a entonar las estrofas del himno nacional, las 150 personas que se agruparon cantaron para que la prensa se retirara del lugar. Acusaron a los representantes de diversos medios diciendo “ustedes son los que hacen esta grieta, esta política de odio, así nos golpean a nosotros”. Nicolás, exagente de la Policía Local, que anteriormente invitaba a participar de la movilización argumentando que “por culpa de un accidente de tránsito ocasionado por dos personas que no respetaron la voz de alto, él (Moresco) enfrenta esta situación”, de ser condenado a 17 años por doble homicidio con dolo eventual, dijo a los periodistas: “Lo que quieren ustedes es tergiversar la palabra”
Este mismo sujeto cuestionó sobre los hechos ocurridos en 2020: “¿Cuál es la herramienta para que un policía se identifique?”. Siendo estas las anteriormente expuestas, dando cuenta de lo apuntado por el TOC N° 2 en su veredicto: “una alarmante falta de instrucción” en la policía interviniente. Además, Nicolás comparó el fallo contra Moresco con el siniestro vial que le costó la vida a Carmen Montes y Miguel Arroyo, en otro tipo de circunstancias y sin intromisión de un funcionario público.
En cuanto al marco provisto de violencia institucional en el accionar de Pablo Moresco, el excompañero dijo: “Somos una ciudad de memoria selectiva”. Refiriéndose a la actuación de los militares y otras fuerzas de seguridad signadas por este tipo de comportamientos, planteó que al “pensar solamente en las cosas del pasado nada nunca se va a poder hacer”.
Un agente en servicio, aunque sin identificaciones visibles ni uniforme al momento de manifestarse, expresó que “hay un personal policial (Moresco) que no se merece lo que le plantearon”. Contempló que reciben humillaciones por parte de las personas cuando realizan identificaciones, y responsabilizó al periodismo de esas actuaciones: “Ustedes son partícipes de todo eso. Nosotros queremos que esto se corte, salir a trabajar tranquilos, no que se nos acuse de asesinos, que no se me acuse de coimero ni de corrupto. Yo no quiero traerles más angustia a mis padres, porque yo tengo 23 años, creo que soy más chico que las personas que sufrieron esto. Ustedes me hacen quedar como malo; y yo no soy persona mala. Yo soy hijo, soy buen oficial de policía y quiero ser un buen padre el día de mañana. Y ustedes me hacen ver como persona mala. Ustedes, esta prensa «zurdista», se encarga de hacernos quedar como los monstruos de la historia”.
El orden gubernamental también fue señalado en la marcha, cuando uno de los agentes se refirió sobre el suicidio de 33 oficiales de la Policía Bonaerense “por culpa de este Estado que nos golpea”. A la vez, considera que no es justa la sentencia a 17 años de prisión porque “Pablo tiene dos padres con cáncer terminal, un padre reangustiado”.
PEDIDO MINISTERIAL, POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) le expresó una profunda preocupación al ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, por esta movilización. “En una clara muestra de corporativismo, los organizadores proponen marchar con vestimenta azul, el color característica de la fuerza policial, justificando la actuación del policía”, señalaron, aludiendo a la alarma “por el hecho que, de concretarse, significaría una grave intromisión en la resolución del Poder Judicial por otro poder del Estado que, más grave aún, se trata en este caso de una fuerza armada”.
En la nota se solicita una intervención del Ministerio, dado que “la participación de los policías en una manifestación contra una sentencia legalmente impartida, por un hecho que constituyó una peligrosa violación a los derechos humanos, conforma una falta grave en los deberes del funcionario público y amerita su investigación y posible sanción”.
Al mismo tiempo, hicieron saber a EL NORTE que “la CPM solicitará al Tribunal Oral Criminal N° 2 de San Nicolás que tenga en cuenta esta convocatoria para resolver la situación de Moresco y hacer efectiva su detención”.

