Aunque los términos suelen usarse indistintamente y presentan síntomas en común, se trata de dos conceptos disímiles. Cinco claves para identificar cada uno y cómo actuar en cada caso

Los términos “nervioso” y “ansioso” se suelen emplear casi como sinónimos. Sin embargo, los expertos afirman que se trata de dos conceptos muy diferentes.
Mientras el primero es temporal y manejable, el otro puede interferir con la vida cotidiana y precisar de un tratamiento psicológico. Entonces, ¿cómo saber cuando el nerviosismo es normal o se trata de un trastorno de ansiedad?
Los especialistas definen al nerviosismo como una reacción que se presenta ante alguna situación relevante -por ejemplo rendir un examen, hacer una presentación en público, una reunión importante, o una boda- ante las cuales el cuerpo se activa para poder afrontarla con éxito.
Esta activación se expresaría a través de los “nervios”. Por su parte, la ansiedad es una respuesta fisiológica de alarma y se debería dar ante situaciones de amenaza o cierto peligro real.
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La licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), explica: “Los nervios son una preocupación que sufre la persona con un estado de difícil reposo. Es decir, que la persona está preocupada por un tema en especial, lo cual le genera dificultad para entrar en reposo”.
“En cambio la ansiedad es más abarcativa, incluye los nervios y también agitación psicomotriz. Cuando la ansiedad empieza a aumentar cada vez más en su intensidad, los síntomas se van incrementando también y se puede llegar a padecer un ataque de pánico”, añadió.
Por su parte, la doctora Elsa Constanzo (MN 105.493) jefa del Servicio de Psiquiatría de Fleni explicó las características de la ansiedad: “Es un síntoma continuo, persistente de miedo, nerviosismo, temor o susto que cursa con síntomas físicos”.
También explicó la diferencia ante un ataque de pánico: “La diferencia radica en que la ansiedad es una sensación mientras que el ataque de pánico es un episodio de ansiedad súbito por, supuestamente, ningún desencadenante concreto, latente o presente”, respondió la especialista.
Y agregó: “El ataque de pánico es una alarma que se le despierta al organismo frente a un miedo que en ese momento es irreal o inexistente pero, sin embargo, la persona no puede dominar. Obviamente, cursa con síntomas de ansiedad”.

