Stiell cuestiona la retirada de Washington de la Convención de Cambio Climático
NewsITe
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, calificó como un “autogol colosal” la decisión de Estados Unidos de abandonar este y otros organismos multilaterales. La medida, instrumentada mediante una orden ejecutiva de la administración de Donald Trump, implica la retirada de Washington de decenas de organizaciones internacionales y tratados vinculados a la cooperación global.
La decisión contempla, entre otros puntos, la salida de 31 entidades dependientes de la Organización de Naciones Unidas, incluida la propia Convención de Cambio Climático, principal foro internacional para la negociación de políticas contra el calentamiento global. Stiell recordó que Estados Unidos fue un actor clave en la creación tanto de la Convención como del Acuerdo de París, textos que, subrayó, “favorecen enteramente sus intereses nacionales” al ofrecer un marco de estabilidad y previsibilidad para la transición energética.
De acuerdo con el responsable de la ONU, el retiro representa un retroceso en materia de liderazgo global, cooperación climática y apoyo a la ciencia, con efectos directos sobre la economía y el bienestar de la población estadounidense. En su análisis, mientras el resto de las naciones avanza de manera conjunta hacia una economía baja en emisiones, Estados Unidos se arriesga a quedar rezagado frente a la rápida expansión de las energías renovables y los nuevos modelos productivos.
Stiell advirtió que la ruptura con los acuerdos climáticos se traducirá en energía, alimentos, transporte y seguros más costosos para los hogares y las empresas del país norteamericano. A medida que las renovables se abaratan y superan a los combustibles fósiles en competitividad, renunciar a la cooperación internacional puede encarecer la adaptación a los impactos del cambio climático y limitar las oportunidades de inversión en tecnología limpia.
Impacto económico, climático y geopolítico
En su declaración, el funcionario destacó que los fenómenos extremos –incendios forestales, inundaciones, megatormentas y sequías– se intensifican y afectan cada vez con mayor frecuencia a sectores clave de la economía estadounidense, como la agricultura, la infraestructura y la industria. Sin una estrategia coordinada con otros países, alertó, los desastres climáticos podrían golpear con más dureza los cultivos, las cadenas de suministro y las ciudades.
Stiell también remarcó los riesgos geopolíticos de la decisión. Según su visión, la volatilidad del petróleo, el carbón y el gas puede agravar conflictos, alimentar la inestabilidad regional y forzar nuevas olas de migración, mientras otras grandes economías refuerzan su apuesta por la energía limpia. En ese contexto, la retirada de Estados Unidos podría significar menos empleos en la industria manufacturera local, justo cuando los países competidores incrementan sus inversiones en tecnologías renovables y eficiencia energética.
La comunidad internacional, reunida recientemente en la COP30 en Brasil, manifestó de manera unánime que la transición global hacia una economía baja en carbono es “irreversible” y que el Acuerdo de París “está funcionando”. Los 194 países participantes reafirmaron su compromiso de impulsar esa hoja de ruta en forma conjunta, enviando una señal de continuidad a los mercados y a los gobiernos, pese al paso atrás de Washington.
“Esta orden es un autogol colosal que dejará a Estados Unidos menos seguro y menos próspero”, sostuvo Simon Stiell, quien insistió en que las puertas seguirán abiertas para que el país regrese en el futuro al sistema multilateral de acción climática.
Desde ONU Cambio Climático remarcan que continuarán trabajando para que todos los pueblos puedan beneficiarse de la cooperación en materia de mitigación y adaptación. La estructura de la Convención y del Acuerdo de París, recordó Stiell, permite coordinar políticas, compartir información científica y movilizar recursos financieros. Aun con la salida de Estados Unidos, el organismo insiste en que la respuesta al calentamiento global seguirá avanzando, pero no descarta que, como ya ocurrió en el pasado, una futura administración estadounidense reconsidere la decisión y retome su lugar en el liderazgo climático internacional.

