Pedro Saborido explora la felicidad en clave bien argentina

NewsITe
La felicidad, ese concepto escurridizo que atraviesa épocas, ideologías y clases sociales, es el punto de partida del nuevo libro de Pedro Saborido, Una historia de la felicidad. Con su sello característico, el guionista, escritor y humorista se mete de lleno en los detalles más insólitos de la vida cotidiana argentina para mostrar cómo, entre chizitos, remeras estampadas y discusiones políticas, se juegan también nuestras formas de estar un poco mejor.
En el fragmento difundido, Saborido arma una escena tan absurda como familiar: una fiesta universitaria, repleta de estudiantes de Ciencias Políticas, Comunicación y Sociología, donde las remeras con ídolos y referentes –del Che y Evita hasta Ringo Starr, Maradona o Beatriz Sarlo– cobran voz propia y discuten, a los gritos, qué es la verdadera felicidad. En ese contrapunto se despliega una mirada irónica y, al mismo tiempo, profundamente tierna sobre la identidad argentina.
La remera del Che, en tono solemne y revolucionario, advierte contra una felicidad “burguesa” basada en consumo, cerveza y comida chatarra. Del otro lado, la remera de Evita reivindica la alegría que surge de lo concreto: una casa, la comida sobre la mesa, una fiesta compartida con amigos y afectos. Entre ideales lejanos y placeres inmediatos, el texto plantea una tensión muy argentina: ¿la felicidad está en el sacrificio heroico o en el disfrute de lo posible, hoy y ahora?
Mientras las remeras discuten sobre revolución, consumo y justicia social, los verdaderos dueños de esas prendas, Felipe y Ángela, terminan alejándose de la solemnidad para entregarse a una forma mucho más terrenal y reconocible de felicidad. La escena funciona como metáfora de una certeza que recorre todo el libro: muchas veces, la felicidad está más cerca de lo que creemos, en gestos simples que no necesitan épica.
Felicidad, política y vida cotidiana
El fragmento se completa con un segundo tramo en el que aparece la Licenciada Parlaphone, una terapeuta peronista que atiende a sus pacientes desde un balcón, megáfono en mano, frente a una multitud que se arma casi espontáneamente al pie del edificio. Desde allí, la profesional desgrana, en clave de humor y mitología política local, una suerte de “tipología” de la felicidad.
Según la Lic. Parlaphone, hay al menos tres capas posibles: la felicidad del placer inmediato –un mate, unas vacaciones, una sandía, un encuentro sexual–; la felicidad ligada al logro y el esfuerzo –comprar una casa, subir una montaña, formar una familia–; y una felicidad trascendente, que aparece cuando la vida se engancha con algo más grande: ayudar a otros, militar, enseñar, acompañar. Todas conviven, todas valen, y ninguna es necesariamente superior a la otra.
El corazón del planteo está en una idea que atraviesa la obra de Saborido: la antinomia principal no es entre lo posible y lo ideal, sino entre la tristeza y la felicidad. El texto propone, con humor y un trasfondo filosófico accesible, una invitación a disfrutar de lo que se tiene a mano sin renunciar a los sueños, combinando el goce cotidiano con el horizonte de lo que todavía falta construir.
Una mirada aguda sobre el deseo argentino
- Uso del absurdo y el humor para hablar de política, consumo y deseo.
- Escenas reconocibles de la cultura argentina: remeras, fiestas universitarias, balcones, bombos y coros improvisados.
- Reflexión sobre distintas formas de felicidad: inmediata, de logro y comunitaria.
- Cruce entre íconos populares y debates ideológicos sin solemnidad.
“Solo hay un camino: disfrutar de lo posible mientras marchamos hacia lo que soñamos”, propone la Lic. Parlaphone desde el balcón, en una síntesis que condensa el espíritu del libro.
Con una escritura que combina sátira, ternura y aguda observación social, Una historia de la felicidad confirma la capacidad de Pedro Saborido para leer la Argentina desde sus costumbres mínimas y sus contradicciones máximas. Entre consignas políticas y chistes privados, el autor sugiere que la felicidad, lejos de ser un destino inalcanzable, puede aparecer en una fiesta improvisada, en una charla al pasar o en esa mezcla tan nuestra de ironía, esperanza y ganas de seguir intentando.

