Peluquerías caninas: el caso de Mar del Plata expone un problema que ya advertían en San Nicolás

UN RUBRO SIN REGULACIÓN

Profesionales locales habían advertido semanas atrás sobre la falta de controles, la formación dispar y los riesgos para los animales. Reclaman capacitación obligatoria y mayor responsabilidad en la prestación del servicio.

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El reciente fallo judicial en Mar del Plata por la muerte de una perra, en enero del 2023, durante un servicio de peluquería canina reactivó un debate que ya estaba latente en el sector. En San Nicolás, profesionales del rubro habían advertido semanas atrás sobre los riesgos asociados a la falta de regulación y controles. Sus testimonios, previos al conocimiento del fallo, cobran ahora una dimensión distinta y más urgente.

A comienzos de abril, dos peluqueras caninas de la ciudad, al ser consultadas sobre el servicio, expusieron ante este medio las falencias estructurales de la actividad. Coincidieron en que la ausencia de normas claras permite que cualquier persona ejerza sin formación acreditada. Esa situación, sostuvieron, impacta directamente en la seguridad y el bienestar de los animales.

Una actividad sin regulación y con formación dispar

Una de las profesionales, con años de experiencia en el rubro, remarcó que “en la Argentina la peluquería canina no está regularizada”. Explicó que actualmente no existe una carrera oficial avalada por el sistema educativo. En ese contexto, cualquier persona puede capacitarse de manera informal y comenzar a trabajar.

La peluquera señaló que existen iniciativas para revertir esa situación. Indicó que el Sindicato de Trabajadores Caninos impulsa proyectos para que la actividad sea reconocida como carrera terciaria. De concretarse, obligaría a contar con certificación oficial para ejercer.

Según detalló, la formación incide de manera directa en la calidad del servicio. No se limita a las técnicas de corte, sino que incluye el conocimiento de razas, tipos de manto y condiciones de la piel. También contempla la capacitación en comportamiento animal, que permite manejar al perro sin recurrir a la fuerza ni a prácticas inadecuadas. Ese conjunto de saberes posibilita un abordaje adecuado y disminuye los riesgos durante el procedimiento.

También advirtió que la falta de regulación genera una competencia desigual. Mientras algunos profesionales invierten en formación, equipamiento y condiciones adecuadas, otros ofrecen servicios más económicos sin los mismos estándares. Esa diferencia, sostuvo, no siempre es percibida por los dueños.

Riesgos concretos y cuidados necesarios en cada servicio

Las profesionales coincidieron en que el trabajo con animales exige cuidados específicos que muchas veces no se respetan. Señalaron que un perro no puede permanecer más de dos horas en una sesión, ya que el estrés y el cansancio pueden afectarlo. Sin embargo, advirtieron que hay casos en los que se extienden los tiempos de forma excesiva.

También remarcaron la importancia de un proceso de adaptación para los animales que asisten por primera vez. Explicaron que el contacto con ruidos, herramientas y manipulaciones puede generar miedo si no se realiza de manera gradual. “Si lo obligás, lo toma como una agresión”, advirtió la peluquera.

Otro aspecto clave es el uso de herramientas y productos adecuados. Las especialistas indicaron que existen cosméticas específicas reconocidas por Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El uso de productos inadecuados, como detergentes, puede dañar la piel del animal.

Las condiciones del espacio de trabajo también resultan determinantes. Las entrevistadas mencionaron desde la necesidad de agua caliente hasta la higiene permanente para evitar contagios de pulgas o garrapatas. También señalaron la importancia de contar con medidas de seguridad para prevenir escapes.

Advertencias sobre la formación y la responsabilidad del sector

Una segunda peluquera consultada fue más directa al referirse a la formación en el rubro. “Están dando cursos baratos y medio pelo que no enseñan nada”, afirmó. Según explicó, de esas capacitaciones surgen personas que comienzan a trabajar sin experiencia suficiente.

La profesional sostuvo que esa situación puede derivar en consecuencias concretas para los animales. “Después todos lastimados los perros o te los pelan”, advirtió, en referencia a prácticas deficientes. También mencionó que esos servicios suelen ofrecer precios más bajos, lo que genera confusión en los clientes.

Ambas coincidieron en que la responsabilidad no recae solo en quienes brindan el servicio. También señalaron que los dueños deben informarse y elegir profesionales capacitados. La falta de controles, remarcaron, obliga a los clientes a evaluar por cuenta propia la idoneidad del lugar.

El caso ocurrido en Mar del Plata, que derivó en una condena millonaria, expone las consecuencias posibles de estas falencias. En ese marco, las advertencias realizadas en San Nicolás adquieren mayor relevancia. La discusión sobre la regulación del rubro, coinciden en el sector, aparece como una deuda pendiente.

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