Perros guía y de terapia: aliados clave para la salud

Perros que cambian vidas: inclusión, salud y compañía

Perro de terapia junto a pacientes pediátricos en el Hospital Garrahan

NewsITe

La reciente visita de “Celeste”, una perra de terapia de la Escuela de Perros Guía Argentinos, al Hospital Garrahan volvió a poner en agenda el rol fundamental que cumplen los perros guía y de asistencia en la salud y la inclusión social. Pacientes pediátricos participaron de una jornada pensada para acompañar el tratamiento médico con contención emocional y espacios de juego.

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En Argentina, como en muchas partes del mundo, estos animales se han consolidado como aliados indispensables para personas con discapacidad y para pacientes que atraviesan internaciones prolongadas. Detrás de cada uno de ellos hay un proceso de formación riguroso, equipos profesionales y familias que colaboran en su entrenamiento.

Qué son los perros guía y cómo favorecen la autonomía

Los perros guía, también llamados perros de asistencia, están preparados específicamente para acompañar a personas con discapacidad, sobre todo visual. Su tarea va mucho más allá de conducir a su usuario: los ayudan a desplazarse con seguridad, detectar obstáculos, identificar cambios en el entorno y tomar decisiones en la vía pública.

Este tipo de asistencia otorga independencia, disminuye la necesidad de acompañamiento permanente por parte de terceros y fortalece la autoestima de quienes los reciben. En la práctica, se convierten en un soporte clave para estudiar, trabajar, realizar trámites o simplemente moverse por la ciudad con mayor autonomía.

Perros de terapia: el impacto en hospitales y escuelas

Los perros de terapia cumplen una función diferente, pero igual de valiosa. Son animales entrenados para participar en intervenciones terapéuticas en hospitales, centros de rehabilitación, escuelas y hogares de larga estadía. No reemplazan a los tratamientos médicos, sino que los complementan.

En el Hospital Garrahan destacan que el contacto con estos animales ayuda a reducir la ansiedad, el estrés y el dolor, especialmente en niños y niñas que enfrentan procedimientos invasivos o internaciones extensas. La presencia de un perro entrenado transforma la sala de hospital en un espacio más humano, lúdico y contenedor.

Beneficios comprobados en la salud física y emocional

  • Disminución de niveles de estrés y ansiedad durante la internación.
  • Mejor calidad de sueño y reducción del miedo en pacientes pediátricos.
  • Mayor predisposición a seguir indicaciones médicas y participar en tratamientos.
  • Estímulo cognitivo y motriz en niños, niñas y personas mayores.

Profesionales de la salud coinciden en que la terapia asistida con animales facilita el vínculo entre pacientes y equipos médicos, mejora el estado de ánimo general y contribuye a una recuperación más integral. En el caso de pacientes crónicos, las visitas periódicas favorecen la construcción de lazos afectivos positivos en un contexto habitualmente asociado al dolor.

Entrenamiento, responsabilidad y trabajo en equipo

Detrás de cada perro guía o de terapia hay instituciones especializadas que se ocupan de su selección, socialización y entrenamiento. En nuestro país, escuelas y organizaciones sin fines de lucro trabajan principalmente con labradores y golden retrievers por su temperamento dócil, su inteligencia y su capacidad para adaptarse a diferentes entornos.

El proceso incluye obediencia básica, hábitos de higiene y convivencia, y luego técnicas específicas según el tipo de tarea que cumplirán. Además, se evalúa cuidadosamente la compatibilidad entre el animal y la persona o institución a la que será asignado. Estos perros no son mascotas en el sentido tradicional: son animales de trabajo con responsabilidades concretas, que exigen seguimiento profesional y compromiso por parte de las familias o equipos que los reciben.

Más que compañía, los perros guía y de terapia representan una herramienta de inclusión, salud y bienestar emocional que transforma la vida de miles de personas.

La experiencia en el Garrahan es solo un ejemplo de una tendencia que se expande en la Argentina y el mundo: reconocer a los perros de asistencia como parte de las políticas de accesibilidad, de las estrategias de cuidado centradas en la persona y de los programas que buscan humanizar los ámbitos de salud y educación.

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