Vecinos denunciaron calles intransitables, vehículos varados y riesgos crecientes por el abandono de la infraestructura y la ausencia de mantenimiento y control municipal.

El barrio Pinar del Río se convirtió en uno de los puntos más críticos del mapa urbano ramallense. Vecinos de ese sector vienen denunciando desde hace meses el grave deterioro de sus calles, una situación que se agrava con cada lluvia y que vuelve prácticamente imposible circular con normalidad.
En la intersección de San Juan y Esperanza, el mal estado del suelo obligó recientemente a un camión recolector de residuos a subirse casi por completo a la vereda para poder avanzar, quedando al borde de impactar contra un vehículo estacionado. El episodio expuso con claridad el nivel de abandono que atraviesa el barrio y encendió nuevamente las alarmas entre los residentes.
A este hecho se sumaron otros incidentes que dan cuenta de la precariedad de la infraestructura vial. Vecinos señalaron que el propio camión recolector quedó encajado en más de una oportunidad y que incluso un camión regador cayó en un pozo, producto de la falta de mantenimiento y de la ausencia de tareas de finalización de obras que quedaron inconclusas.
Los habitantes del barrio aseguran que también ellos quedan varados con sus vehículos particulares y que, pese a los reiterados reclamos realizados ante el Municipio, no obtuvieron respuestas concretas. “Enviamos reclamos y no tenemos respuesta”, repiten con frustración, mientras reclaman una pronta intervención que garantice condiciones mínimas de transitabilidad y seguridad.
Pero el malestar no se limita a Pinar del Río. En Villa Ramallo, los vecinos de la zona de Longinotti y Bustos denuncian un abandono similar. Allí, el crecimiento desmedido del pasto en veredas y cunetas va reduciendo progresivamente el ancho de la calzada, complicando la circulación y aumentando el riesgo de accidentes.
Un vecino relató que el problema se arrastra desde hace años, pero que en los últimos meses se profundizó notablemente. “Hace cuatro años que vivo acá y nunca pasó nadie a cortar el pasto. Ahora se nota más: las cunetas están llenas, hay ramas y hojas tiradas desde hace tiempo y nadie las recoge”, expresó, reflejando una falta de mantenimiento que parece haberse vuelto parte del paisaje.
A esta problemática se suma la preocupación por la seguridad vial sobre la calle José María Bustos, entre De Zabaleta y Dr. Moltrasio. Vecinos de ese sector advierten que muchos automovilistas utilizan la arteria como si fuera una autopista, circulando a velocidades excesivas en una zona por la que transitan niños que van a actividades deportivas, familias y ciclistas.
En sus mensajes, señalan que ya se registraron animales atropellados y que el riesgo de un accidente grave es constante. Además, reclaman la presencia de inspectores de tránsito y la implementación de medidas preventivas, como controles o reductores de velocidad, antes de que ocurra una tragedia.

