Durante su intervención en Budapest, el mandatario defendió su plan económico, puso el foco en la “batalla cultural” y analizó el escenario global.

El presidente Javier Milei participó de la cumbre de la organización conservadora CPAC en Budapest, donde centró su discurso en la defensa de su programa económico y en la denominada “batalla cultural”, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.
En ese marco, el mandatario afirmó que su gobierno sacó a “15.000 millones de la pobreza” y lo presentó como uno de los principales resultados de su política económica, en línea con su exposición ante dirigentes y referentes internacionales.
Durante su discurso, Milei también planteó que el mundo atraviesa un proceso de cambio estructural. «Hoy estamos ante una reconfiguración del orden mundial, y la forma en que nos insertamos en este nuevo mundo, que está naciendo, determinará el destino de nuestras naciones», sostuvo.
Sintonía con Orbán y mensaje en clave internacional
En el inicio de su intervención, el Presidente destacó su vínculo con Hungría y con su primer ministro. «Buenas tardes a todos, es para mí un verdadero gusto estar aquí en Hungría, siendo el primer presidente de Argentina en estar por primera vez en este hermoso país», expresó.
Luego remarcó su cercanía con Viktor Orbán. «Una nación con la que compartimos el amor por las ideas de la libertad y con cuyo Primer Ministro, Víktor Orbán, nos une una fraternidad personal y un sentimiento de admiración mutua», señaló.
Críticas a Europa y defensa del modelo económico
El discurso avanzó hacia cuestionamientos al modelo europeo. Milei sostuvo que en ese continente se priorizan decisiones que no responden a criterios de eficiencia ni a principios morales.
«Europa, por el contrario, llevan décadas tomando la matriz decisoria opuesta, tal como sucedía en Argentina, aunque a otro ritmo: primero analizan lo que le conviene al político o al burócrata, después lo que es económicamente eficiente y, por último, analizan lo que es moralmente correcto», afirmó.
En esa línea, criticó el esquema redistributivo. «En Europa se vanaglorian de ser un Estado niñera, es decir, quitarle proporcionalmente a los que más riqueza generan, violando el principio de propiedad y la igualdad ante la ley en el proceso, para redistribuir con el resto de la sociedad en forma de servicios», planteó.
«Dicho de otra manera, ellos consideran que la economía es como una torta: están enfocados en gestionar y decidir qué pedazo le corresponde a quién, en lugar de enfocarse en que la torta siga creciendo. Eso genera el estancamiento económico que se observa desde hace tiempo en la región», concluyó.

