Un estudio del INTA revela desafíos y oportunidades para la restauración ecológica

NewsITe
Un trabajo reciente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aportó nuevas técnicas para mejorar la multiplicación de plantas nativas en ambientes ribereños del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con foco en la restauración de la franja costera del Río de la Plata. El estudio puso especial atención en el chal-chal (Allophylus edulis), un árbol característico de la Selva Marginal con valor medicinal, forrajero y ambiental.
[p_ad_box]
Los ensayos realizados demostraron que las semillas de chal-chal pierden viabilidad en muy poco tiempo cuando disminuye su contenido de humedad. En la práctica, esto implica que deben ser sembradas de inmediato luego de la recolección, ya que las semillas frescas, colectadas en diciembre, alcanzaron una tasa de emergencia superior al 61 %, mientras que aquellas almacenadas durante un año no registraron germinación.
El rol de las especies nativas en la ribera del AMBA
Los ambientes ribereños del AMBA combinan pastizales pampeanos, talares y montes ribereños. Sin embargo, décadas de urbanización, rellenos y actividades productivas modificaron de manera profunda estos ecosistemas. En ese contexto, las plantas autóctonas cumplen un papel clave: ayudan a regular excesos hídricos, favorecen la recarga de acuíferos y conforman biocorredores que permiten el desplazamiento de fauna y la regeneración natural de la vegetación.
A pesar de su importancia, la principal limitante para ampliar su uso sigue siendo la escasa oferta comercial de semillas de especies nativas. La producción depende, en buena medida, de viveristas y recolectores que recorren el territorio para localizar poblaciones silvestres, identificar el momento de madurez de los frutos y conocer en detalle la fenología de cada especie.
Cultivo sencillo, pero con requisitos específicos
De acuerdo con el especialista del INTA Marcelo Miranda, muchas especies nativas “están adaptadas a las condiciones locales”, lo que reduce la necesidad de infraestructura compleja para su propagación. “Muchos viveros pueden funcionar simplemente bajo un árbol”, remarcó, aludiendo a la rusticidad de estas plantas y a su buena respuesta en condiciones de vivero sencillas.
Las técnicas de multiplicación disponibles incluyen la reproducción asexual o clonal —por estacas, gajos o esquejes— y la reproducción sexual por semillas, fundamental para sostener la diversidad genética de las poblaciones. En algunos casos, las semillas requieren tratamientos pregerminativos, como hidratación, escarificación o estratificación, para activar el desarrollo del embrión o romper coberturas impermeables que impiden la entrada de agua.
Restauración ecológica y planificación a largo plazo
Los resultados del estudio del INTA refuerzan la necesidad de desarrollar protocolos específicos de recolección, manejo y siembra para cada especie nativa, en especial aquellas con semillas sensibles, como el chal-chal. Contar con esta información técnica permitirá mejorar la oferta de plantas en viveros, fortalecer proyectos de restauración ecológica en la costa del Río de la Plata y recuperar ambientes degradados por la expansión urbana.
- Mayor conocimiento sobre la biología de las semillas nativas.
- Mejor planificación de campañas de recolección y siembra.
- Apoyo a viveristas locales y programas de restauración.
“Las especies nativas son aliadas estratégicas para recuperar funciones ecosistémicas clave en la ribera del Río de la Plata”, sostienen los especialistas del INTA.
En un escenario de cambio climático y presión urbana creciente, la multiplicación eficiente de plantas autóctonas aparece como una herramienta central para preservar la biodiversidad y garantizar servicios ambientales esenciales para millones de habitantes del AMBA.

