Por qué los argentinos eligen el entretenimiento premium en casa

Fuente: pxhere

Por qué los argentinos eligen el entretenimiento premium en casa

Algo cambió en los últimos años y creo que todos lo notamos. Pasó que la sala dejó de ser el lugar donde uno cae a descansar y se convirtió en el centro de todo, de la noche, del finde, del plan con amigos. El living de pronto es el lugar donde pasan muchas cosas en nuestra vida.

Y no es que nos volvimos más caseros por convicción, es que algunas cosas cambiaron durante la pandemia, y la oferta mejoró tanto que a veces salir no emociona tanto. Tienes una pantalla grande, buen sonido, la comida que quieres, el control remoto en una mano y tu celular en la otra. ¿Para qué pagar estacionamiento?

La tele sigue viva

Lo primero que se debe plantear es que a pesar de que durante años escuchamos que el cable estaba muriendo, la televisión paga sigue teniendo su lugar en los hogares argentinos. El cable como forma de entretenimiento pago se mantiene para el fútbol, para las noticias que necesitan verse en el momento, para esos eventos que todavía funcionan con la lógica de la cita previa. Pero ahora al lado tenemos el streaming. Hay una convivencia donde mientras la tele muchas veces funciona como esa compañía de fondo mientras hacemos otras cosas, el streaming nos pide que nos sentemos y prestemos atención de verdad.

Cuando la tele está prendida, es normal estar mirando el teléfono al mismo tiempo, o cocinando, o doblando ropa. En cambio, cuando una serie o una película en streaming realmente te atrapa, el teléfono termina boca abajo sobre la mesa hasta que termina el episodio.  

Los casinos online son parte del menú

En algún momento, los casinos online legales en Argentina se sumaron a las opciones de entretenimiento premium disponibles desde casa. Las plataformas mejoraron mucho la experiencia visual y auditiva, incorporaron crupieres en vivo, sumaron funciones de chat que permiten compartir con otras personas mientras juegas, y renuevan constantemente el catálogo con nuevas versiones de los juegos clásicos. 

El resultado es una propuesta que se parece más a un juego online multijugador que a la imagen que muchos tenían de lo que era un casino.

YouTube se convirtió en canal de aire

Lo que hicieron canales como Olga, o Luzu es un fenómeno que cuesta explicar si no lo viviste de cerca. Ofrecen transmisiones en vivo, con conductores que hablan de lo que les pasa en el día a día. Y la gente los mira con la misma constancia con la que antes se sentaba frente al canal de aire, solo que ahora cada uno elige cuándo conectarse y desde qué dispositivo.

El rating dejó de ser ese número que una consultora publicaba al día siguiente, y ahora es un número que sube en tiempo real, y que todos vemos. Eso también cambia algo en la manera en que consumimos contenido, y en cómo se mide la popularidad de lo que consumimos.

El gaming creció  

Jugar videojuegos dejó de ser algo sólo de adolescentes encerrados en su habitación. Hoy hay estudios argentinos desarrollando juegos que se venden en todo el mundo, streamers que hacen carreras enteras transmitiendo partidas y torneos con más espectadores que muchos eventos presenciales. Lo que antes era un hobby que algunos mantenían medio en silencio ahora es parte de cualquier conversación.

La oferta ha crecido, y ahora vemos títulos para todos los gustos, desde los que se pueden jugar desde el celular hasta otros que juegas en tu consola cuando estás descansando en casa. En cualquier caso, lo que es un hecho es que el gaming es ahora una forma de entretenimiento con una fuerte presencia entre los argentinos de diferentes edades.

El problema del bolsillo

Tener varias suscripciones al mismo tiempo sale caro, en especial si se piensa en las finanzas de los argentinos. Por eso, la mayoría rota las plataformas, un mes se paga una, al siguiente se cambia por otra, y vuelves a cambiar cuando aparece algo que te interesa.

Y aunque puede sonar a malabarismo para llegar a fin de mes, también es una forma de libertad, donde cada quien decide qué entra y qué no según el momento, sin atarse a contratos ni a paquetes con cosas que no se miran ni interesan.

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