El portaaviones más grande y moderno de la flota estadounidense dejó el Mar Rojo en medio de la tensión con Irán, luego de un incendio que expuso fallas operativas y afectó a cientos de tripulantes.

Estados Unidos decidió retirar del Medio Oriente al portaaviones USS Gerald R. Ford, el más avanzado de su flota, en un contexto marcado por la guerra en la región y la creciente tensión con Irán. La salida del buque del Mar Rojo implica la pérdida temporal de uno de los principales activos militares desplegados en la zona.
El repliegue se produjo luego de un incendio registrado a bordo que dejó en evidencia problemas operativos acumulados durante meses de despliegue continuo.
Un incendio que comprometió la operatividad
El incidente ocurrió el 12 de marzo, cuando un foco ígneo se inició en la lavandería principal del portaaviones y se propagó a través de los conductos de ventilación, lo que dificultó su control. El fuego permaneció activo durante más de 30 horas, una situación inusual para una embarcación equipada con sistemas avanzados de extinción.
Según trascendió, decenas de tripulantes inhalaron humo y cerca de 600 marineros perdieron sus camarotes, lo que los obligó a dormir en sectores improvisados dentro del buque.
Contraste entre la versión oficial y los testimonios
Aunque el Comando Central de Estados Unidos sostuvo que el portaaviones continuaba “plenamente operativo”, versiones internas describieron un escenario más complejo, con áreas fuera de servicio y un deterioro en las condiciones de vida a bordo.
La salida del USS Gerald R. Ford se produce en un momento clave, en medio de operaciones militares en la región y con un escenario internacional en plena evolución.

